El viernes 30 de septiembre el Papa Francisco comienza un viaje apostólico a Georgia y Azerbaiyán que concluirá el domingo 2 de octubre, dos países donde los católicos son una pequeña minoría.


En efecto, según informa Asia News, 112.000, frente a una población de más de 3 millones y medio de habitantes. En Azerbaiyán son apenas 570 en un país de casi 10 millones de habitantes.  

Se trata, por lo demás, de realidades muy diferentes. Georgia es un país con más de un 80% de población cristiana, ortodoxos de una Iglesia particularmente “dura” en cuanto a sus principios. Esto queda demostrado por su decisión de no participar en el Concilio pan-ortodoxo llevado a cabo en Creta en junio de este año, y por el hecho de que entre el patriarca Ilia y el Papa no habrá oraciones en común. El patriarca, sin embargo, estará en el aeropuerto de Tiflis. Lo anunció el director de la Sala de Prensa vaticana, Greg Burke, quien describió así la visita: “Claramente, es un viaje de paz. El Papa lleva un mensaje de reconciliación para toda la región. Y será la primera vez que una delegación ortodoxa participa en la misa del Santo Padre”.

En síntesis, las cosas marcharán mejor que en ocasión de la visita de Juan Pablo II en noviembre de 1999, cuando a todos lo que habían asistido a las celebraciones y a los encuentros con el Papa les fue impuesta una penitencia.

Azerbaiyán, en cambio, es un país musulmán al cual Francisco, al igual que hizo Juan Pablo II, se dirige, además de por vínculos inter-religiosos, por motivos político-diplomáticos, a causa del conflicto, que ya lleva décadas, con Armenia por Nagorno-Karabakh.


El Papa partirá el viernes por la mañana y llegará a Tiflis a las 15 (hora local). Luego de la ceremonia de bienvenida, de la tradicional visita de cortesía al presidente de la República, Giorgi Margvelashvili  y del encuentro con las autoridades georgianas, Francisco se dirigirá al palacio del Patriarcado para reunirse con el Patriarca Elia II.

El último compromiso de la jornada será la visita a la iglesia católica caldea de San Simón Bar Sabbae, donde estará presente el Sínodo caldeo, es decir, el episcopado de la Iglesia oriental en comunión con Roma, la cual está difundida principalmente en Irak y Oriente Medio. En la iglesia de San Simón Bar Sabbae está prevista una oración de Francisco, en la cual el Papa expresará su cercanía a las poblaciones siria e iraquí.  
 
Al día siguiente, el sábado 1 de octubre, Francisco celebrará la misa en el estadio M. Meskhi. Luego, en la iglesia de la Asunción, se reunirá con sacerdotes, religiosos y seminaristas, y en el Centro de asistencia de los Camilianos, se encontrará con las personas que son asistidas y con las personas que trabajan en las Obras de caridad de la Iglesia. La última cita de la jornada es la visita a la catedral patriarcal de Svetitskhoveli, en Mtskheta.

El domingo 2 de octubre el Papa dejará Georgia para viajar rumbo a Azerbaiyán. La llegada a Bakú está prevista para las 9.30 (hora local). Francisco se dirigirá a la iglesia de la Inmaculada, ubicada en el Centro salesiano de Bakú, donde celebrará la misa.

Luego del almuerzo, en el Palacio presidencial de Ganjlik habrá una ceremonia protocolaria de bienvenida, y la visita al presidente de la Republica, Ilham Aliyev. Después, el Papa visitará el monumento a los caídos por la independencia y a las autoridades locales.

A las 17.45 está previsto un encuentro en privado con el Jeque de los musulmanes del Cáucaso en la mezquita Heydar Aliyev, al que seguirá un encuentro inter-religioso con representantes de las comunidades presentes en el país. Será el último compromiso del viaje. La partida está prevista para las 19.15, y la llegada a Roma para las 22.00.