El Papa Francisco, de 79 años, tras 11 horas de vuelo, desembarcó con buen ánimo en el aeropuerto internacional José Martí, en La Habana. El sentir de Francisco se podía constatar en el Twitter de su cuenta Pontifex, publicado durante el vuelo: “Hoy es un día de gracia. Es un regalo de Dios este encuentro con el Patriarca Kirill. Recen por nosotros”.

El presidente cubano, Raúl Castro, le esperaba al pie de la escalerilla, junto con dignatarios civiles y religiosos de la isla. Su encuentro en la sala presidencial del aeropuerto fue breve y rápidamente pasó a la reunión privada con el Patriarca Cirilo (Kirill) de Moscú. 




Los dos líderes cristianos se estrecharon las manos, se besaron tres veces y Kirill preguntó por el vuelo, comentando que "hoy por hoy las distancias largas no son realmente barreras". "Siento que nos encontramos en el momento correcto y el lugar correcto", dijo el jerarca ruso. Francisco respondió: "Doy gracias a la Santa Trinidad por haber tenido esta posibilidad". Expresó que esperaba el encuentro "de corazón".

El Patriarca comentó: "Me pareció que esto podría haber sucedido antes, pero los acontecimientos de los últimos años han creado ciertas dificultades, pero pese a las circunstancias difíciles hoy tenemos la posibilidad de hablar" (refiriéndose probablemente a la guerra en Ucrania). El Patriarca insistió: "Una vez más quiero subrayar que esto [la reunión] ha sucedido por la voluntad de Dios". Y dejó caer a la prensa rusa (se ve en el portal ortodoxo Pravmir.ru) que "no hay ningún impedimento por ninguna de las partes para que haya más encuentros".




Después se reunieron en privado durante dos horas. Sobre la mesa tenían un documento largo, de varias páginas, en italiano y en ruso, que las diplomacias eclesiales de Roma y Moscú han estado trabajando durante mucho tiempo y que aún el pasado miércoles recibía modificaciones, según admitió el metropolita Hilarión, responsable de relaciones exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa. El documento tiene 30 puntos, habla de la unidad en 5 ocasiones y se titula según 2 Cor 13,13: "Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la participación del Espíritu Santo estén con vosotros".

Al acabar la reunión, el Papa y el Patriarca se presentaron para firmar en público la declaración en italiano y en ruso. Lo hicieron acompañando la firma con un abrazo.




Después, habló el Patriarca: "Durante dos horas hemos sostenido una discusión abierta y fraterna, con pleno entendimiento de la responsabilidad de nuestras iglesias y de nuestro pueblo creyente por el futuro del cristianismo y por el futuro de la civilización humana. Fue una conversación con mucho contenido que nos dio la oportunidad de entender y sentir las posiciones de uno y otro. El resultado es que hoy las dos iglesias pueden cooperar para defender a los cristianos de todo el mundo. Trabajar conjuntamente para que no haya guerra, para que la vida humana se respete en todo el mundo y se fortalezcan los valores de la moral personal, familiar y social y que a través de la participación de la iglesia en la vida social sea glorificado el santísimo nombre de Jesucristo y el Espíritu Santo".

Como se ve, Kirill no usó en ningún momento la palabra "unidad", y se centró en hablar de "trabajo conjunto" para defender a los cristianos. No menciona al Islam o el yihadismo, sino a "la moral social" y "la participación de la Iglesia en la vida social". Y este trabajo debe beneficiar al "futuro de la civilización humana".




El contrario, el Papa Francisco, en su alocución, sí mencionó 3 veces la palabra unidad. Estas son las palabras de Francisco:

"Hablamos como hermanos. Tenemos el mismo bautismo. Somos obispos. Coincidimos en que la unidad se hace caminando. Hablamos claramente, sin medias palabras. Yo le confieso que he sentido la consolación del Espíritu en este diálogo. Agradezco la humildad de Su Santidad, humildad fraterna y sus buenos deseos de unidad. Hemos emprendido una serie de iniciativas que creo que son viables y se podrán realizar. Por eso quiero agradecer a Su Santidad su benévola acogida".

El Papa después dio gracias a los gestores diplomáticos del encuentro (el cardenal Koch y el metropolita Hilarión). Y a continuación, bajo la mirada divertida del Patriarca ruso, añadió:

"No quiero irme sin dar un sentido agradecimiento a Cuba, al gran pueblo cubano y a su presidente, aquí presente. Agradezco su disponibilidad activa. Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad. Y que todo esto sea para gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, para el bien del santo pueblo fiel de Dios bajo el manto de la Santa Madre de Dios".


La prensa del régimen cubano, en los días previos, tenía instrucciones de dar máxima relevancia a la visita del Patriarca

Tras la firma, ambos jerarcas saludaron a los integrantes de cada séquito y a los miembros del episcopado cubano allí presentes y entregaron algunos regalos. Raúl Castro, que estaba apenas un poco retirado detrás del Patriarca, también recibió saludos de algunos miembros de cada séquito.

Terminado el acto se retiraron; al Papa le quedaban aún unas horas hasta México.

Lea aquí el texto completo de la declaración firmada por ambos líderes