El Papa Francisco ya está en Filipinas, el país más católico de Asia (unos 73 milllones de sus 94 millones de habitantes lo son) y el único donde los católicos son mayoría, con la excepción de la pequeña isla de Timor Leste. Filipinas recibió la fe católica como parte de su herencia española, y Timor, de la portuguesa.

El Papa fue recibido con cánticos, también en español, de "Bienvenido Papa Francisco", en el aeropuerto de Manila. Su avión que llegaba desde Sri Lanka tras 6 horas de viaje, aterrizó a las 17.45 hora local.

Fue recibido por el presidente de la nación, Benigno Aquino. Un niño y una niña se acercaron y le regalaron un ramo de flores. Presentes también en el aeropuerto han estado algunas autoridades del Estado, la presidencia de la Conferencia Episcopal de Filipinas y una gran multitud de fieles.

Tras escuchar los himnos nacionales, el Papa fue saludando muy sonriente a la delegación. En ese momento, se pudo observar el cariñoso abrazo que dio al cardenal Tagle, arzobispo de Manila.

Mientras tanto, un grupo de jóvenes, vestidos con camiseta blanca y pantalones vaqueros, cantaban y bailaban para darle la bienvenida al Pontífice. Después, salió un grupo de niñas con trajes tradicionales que bailaron también unos instantes.

Durante unos minutos, el Papa y el presidente filipino, Benigno Aquino, se han reunido en una sala del aeropuerto. Francisco subió al papamóvil descubierto, acompañado del cardenal Tagle, y recorrió las calles saludando a los fieles allí congregados.

Desde allí, se dirigieron directamente a la nunciatura, donde tuvo lugar la cena en privado con el séquito papal y descanso el resto del día.

Han pasado 20 años desde la última visita de un Papa, la de Juan Pablo II, que movió multitudes incontables. Las agencias señalan que estos días Manila ha recibido una nueva mano de pintura. Flamantes banderas filipinas y del Vaticano flanquean las largas avenidas, Más de 2.000 voluntarios se encargan de mantener limpias las zonas a las que acudirá el santo padre.

Hay filipinos llegados de todo el país para ver al Papa. En agencia Efe habla Ines Mosa, una esteticista de 60 años: "He venido a recibir al papa porque él se lo merece todo. Sé que es probable que haya tanta gente que no consiga siquiera verle. Pero lo importante es saber que él está ahí y que nos bendiga a todos", afirma Mosa emocionada.

Un contingente de más de 40.000 soldados y policías quieren garantizar la seguridad del Pontífice.

En la capital, donde residen 12 millones de personas y que es una de las metrópolis con mayor densidad de población del mundo, varios días de la visita han sido declarados festivos para permitir a los filipinos asistir a los eventos papales, a quienes las autoridades piden calma constantemente para tratar de evitar avalanchas humanas.

Tal es la devoción de los filipinos que para el evento más importante de la visita del papa Francisco, la misa que ofrecerá el próximo domingo en el Parque Rizal, en el centro de Manila, las autoridades esperan que se concentren al menos 6 millones de personas.