Una cosa son los seguidores en Twitter de las cuentas del Papa, "Pontifex", en distintos idiomas: 9,3 millones de personas.

Y otra cosa son las personas a las que llega mediante los "retuits" (reenvíos y rebotes de mensajes), que son "por lo menos 60 millones de personas que siguen con teléfonos inteligentes y tabletas los tuits del Santo Padre".

El cálculo es del arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales. 

Y añade además los «diez millones 260 mil internautas que en las diferentes lenguas visitan cada mes nuestras páginas del portal News.va a través de Facebook».

Son número impresionantes para un líder que lleva 6 meses en el cargo (aunque heredó las cuentas de Twitter y News.va de su predecesor, Benedicto XVI). 

Celli apunta que de un éxito mediático así «pocos otros líderes a nivel mundial pueden presumir». 


El religioso lo comentó a “L’Osservatore Romano” a mediados de septiembre. «Decidimos analizar el vínculo entre la red la Iglesia –explicó mons. Celli con respecto a los trabajos de la asamblea. Para comprender los motivos de esta decisión hay que dar un pequeño paso hacia atrás, a Benedicto XVI que en su último mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales habló ampliamente sobre la red, a la que asignó un valor positivo, y esperó que hubiera una presencia profundamente evangelizadora de la Iglesia en ella».