Los cristianos deben decir "no" a la teoría del "género" y "sí" a la unión hombre-mujer en el matrimonio, afirmó este sábado  19 de enero el papa Benedicto XVI en un nuevo discurso muy firme contra "una antropología de fondo ateo", en la audiencia a los participantes de la asamblea plenaria —dedicada al tema “Caridad, nueva ética y antropología cristiana”— del Consejo pontificio Cor Unum, el encargado de los temas de caridad y solidaridad.

La teoría del "género" es una teoría en boga en occidente, según la cual la identidad sexual estaría determinada por la educación y el entorno y no por diferencias genéticas.

Los partidarios del matrimonio homosexual, que consideran que la identidad femenina o masculina no está determinada, son unos de sus mayores defensores.

"La Iglesia vuelve a decir su gran ´sí´ a la dignidad y a la belleza del matrimonio (...) y su ´no´ a filosofías como la del género, ya que la reciprocidad entre masculino y femenino es la expresión de la belleza de la naturaleza que quiso el Creador", dijo el Papa.

El matrimonio homosexual y la teoría del "género" son dos grandes temas de incomprensión entre la Iglesia y las élites occidentales, comenta la agencia AFP.

Señalando que "en todas las épocas", "el hombre cede a tentaciones culturales que le vuelven esclavo", desde el "culto a la nación y de la raza" hasta el "capitalismo salvaje", Benedicto XVI denunció diferentes "derivas" contemporáneas que se "revisten de buenos sentimientos, abanderadas de un pretendido progreso, de pretendidos derechos, de un pretendido humanismo".

El Papa rechazó que "todo lo que es técnicamente posible se vuelva moralmente lícito, toda experimentación aceptable, toda política demográfica autorizada, toda manipulación legítima". Benedicto XVI invitó a "rechazar las financiaciones y colaboraciones que, directa o indirectamente, favorecen proyectos en desacuerdo con la antropología cristiana".

El Papa evocó el período en el que dominaban “ideologías glorificadoras del culto de la nación, de la raza, de la clase social”, reveladas después como “auténticas idolatrías”. No muy diferente es lo que sucede en nuestros días a causa de lo que el Papa no duda en definir “capitalismo salvaje” con su culto al beneficio y las consiguientes crisis, desigualdades y miseria.

“Por otro lado, lamentablemente, también nuestro tiempo conoce sombras que oscurecen el proyecto de Dios —observó—. Me refiero sobre todo a una trágica reducción antropológica que vuelve a proponer el antiguo materialismo hedonista, al que se añade sin embargo un ´prometeísmo tecnológico´. De la unión entre una visión materialista del hombre y el gran desarrollo de la tecnología emerge una antropología en su fondo atea”.

Prescindiendo de Dios —añadió— se cae en la perspectiva de un hombre privado de su alma, cada experimento resulta aceptable y cada manipulación legitimada.Está claro que ante semejante reducción antropológica le corresponde a cada cristiano, en particular a cuantos están comprometidos en actividades caritativas, ejercer discernimiento y vigilancia, y también “rechazar financiaciones y colaboraciones que directa o indirectamente favorezcan acciones o proyectos en contraste con la antropología cristiana”, subrayó, recordando que la Iglesia está siempre comprometida “en promover al hombre según el proyecto de Dios” en su dignidad integral y en el respeto de sus dimensiones “vertical y horizontal”.