En un artículo que está previsto publique este sábado L´Osservatore Romano, el cardenal Gianfranco Ravasi anuncia que en el acto interreligioso por la Paz que se celebrará en Asís el próximo 27 de octubre estarán presentes cinco ateos.

Será, admite el presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, "un pequeño grupo de cinco personas, peregrinos un poco particulares e inéditos en la ciudad de San Francisco. En cierto modo, su presencia convertirá original este encuentro respecto a los precedentes". La cita sirve, de hecho, para conmemorar el 25º aniversario de la jornada que impulsó en 1986 el Beato Juan Pablo II, donde no hubo representación formalmente atea.

Los invitados son "figuras de la cultura, de la ciencia y de la filosofía que no pertenecen a ninguna expresión religiosa codificada. Más bien encarnan, aunque con perfiles diversos, a la muchedumbre de quienes no profesan ningún credo y, sin embargo, tienen una visión ética y humanística del ser y del existir", afirma Ravasi en el artículo programado.

Su iniciativa forma parte del Atrio de los Gentiles, proyecto lanzado este año por el Consejo Pontificio para la Cultura con objeto de establecer un diálogo con los no creyentes: "En Asís, pues, mediante la presencia inédita de no creyentes de espíritu abierto y sincero, se emprenderá un diálogo que, como sugiere el término griego, es un encuentro de lógoi, de pensamientos, de concepciones, de discursos, de racionalidades, pero también un atravesamiento [dià], esto es, un recorrido en el interior de un lógos, una verdad que nos precede y nos excede".



El cardenal no cita más que un nombre: Julia Kristeva, "una intelectual considerada entre los mayores exponentes de la filosofía y de la psicología contemporáneas", una francesa de origen búlgaro que ha dedicado "páginas de extraordinaria intensidad" a "la experiencia mística de Santa Teresa de Ávila". El pasado 2 de julio L´Osservatore Romano publicó también un artículo de Kristeva sobre el cardenal John Henry Newman.

Pero no sólo a Santa Teresa de Jesús y al cardenal Newman ha dedicado Kristeva su interés. La intelectual y psicoanalista invitada por Ravasi creó en 2008 el Premio Simone de Beauvoir en homenaje al centenario del nacimiento de la filósofa existencialista francesa, compañera de Jean-Paul Sartre y partidaria de la "liberación sexual".

El Premio Simone de Beauvoir 2011 fue concedido el pasado mes de enero a la escritora rusa Ludmila Oulitskaia, que no es una feminista radical al estilo habitual en Occidente. En eso Kristeva seguía la línea políticamente incorrecta del Premio, que a diferencia del oficialismo "de género", ha ido dirigido ha premiar a las mujeres que luchan por sus derechos en países islámicos, como Irán, o en China.

Sin embargo, en su discurso de homenaje a Oulitskaia, Kristeva la elogiaba por su compromiso con la causa homosexual: "Usted se ha comprometido también en la lucha contra el sida, y su libertad de pensamiento le conduce a decir algo que para muchos es todavía un tabú, a saber, que existen dos sexos, hombre y mujer, e incluso tres, avanza usted, los homosexuales, con cuyos derechos usted se ha comprometido".

Kristeva sostiene alguna de las teorías de la ideología de género, pero no otras, y ha sido criticada por parte del lobby feminista por no seguir todas sus causas. Y habla con admiración del cristianismo, aun sin creer en él, como antesala del humanismo.

(Un interesante resumen de los matices del pensamiento de Julia Kristeva puede verse en este artículo publicado en el diario francés de izquierdas Libération en 2008, con ocasión de la nominación de Sarah Palin como candidata a la vicepresidencia norteamericana.)