En España, el primer líder autonómico del Partido Popular en hacer ondear la bandera de la ideología gay en el edificio que representa a todos los ciudadanos de la autonomía, incluyendo la mayoría que no profesa esa ideología, fue José Antonio Monago, presidente de Extremadura, en el Día del Orgullo Gay de 2014.

Antes que él, ningún parlamento o palacio autonómico gobernado por el PP realizó tal acto de partidismo simbólico por esta ideología.

Tampoco era algo que se diese en otros Parlamentos autonómicos, excepto desde 2011 en el andaluz, siempre gobernado por los socialistas. Por ello, el lobby gay local dio un premio honorífico a Monago, pero eso no impidió que perdiera 72.000 votos, 4 escaños y el gobierno autonómico en las elecciones menos de un año después.

Puesto que un presidente del PP colgaba la bandera de la ideología gay en su balcón, ¿cómo no iban a hacerlo este año 2015 líderes de la formaciones de izquierdas y también algunos más del PP?


El resultado es se ha extendido por ayuntamientos y autonomías este fin de semana la bandera del lobby gay, que es una bandera que los españoles nunca han votado, que no les representa, que no se ha sometido a ningún referéndum o consulta, y que representa una ideología peculiar y particular, tan o más ideológica que la "estelada" de los independentistas catalanes o la enseña con el lema "los presos a casa" frecuente en ambientes abertzales en el País Vasco. Es la bandera de unos pocos, impuesta a todos.


Puerta del Sol de Madrid, 28 de junio de 2015,
con la bandera de la ideología del lobby gay... por decisión de la presidenta autonómica Cristina Cifuentes, del Partido Popular

Cabe preguntarse qué pasaría si los concejales de Podemos o de Izquierda Unida decidiesen hacer ondear la bandera roja con hoz y martillo de la ideología comunista, no menos partidista que la del lobby gay. ¿Reaccionarían los ciudadanos y las otras fuerzas que no se sienten representadas por ella?

Otro experimento que quizá se pueda ver en años próximos puede implicar la bandera con la letra árabe "nun", la inicial de "nasraní" (nazareno), emblema de los cristianos perseguidos en el mundo, un colectivo mucho más agredido y sistemáticamente atacado. Si alguien pidiera colocarlo en los ayuntamientos que hoy llevan la bandera gay, quizá en fecha cercana, el 29 de junio, fiesta de San Pablo, perseguidor de cristianos, ¿se aceptaría?


Una bandera gigante del lobby gay en Cibeles, sede de la alcaldía madrileña, por decisión de Ganemos Madrid


En Madrid ciudad, gobernada por el grupo de izquierda populista Ganemos Madrid, el municipio ha dado órdenes de que la bandera de la ideología gay ondee no sólo en el Palacio de Cibeles, actual alcaldía, sino en las estaciones de tren de Atocha y Chamartín y en el aeropuerto de Barajas durante las fiestas del Orgullo Gay. La concejala de Cultura, Cecilia Mayer, ha ordenado por carta a los responsables de las empresas titulares de los edificios, ADIF y AENA, «la colocación» de la enseña «en lugares visibles» de sus «instalaciones».


Cristina Cifuentes, del PP, ahora ya como presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, reivindicó su militancia "de siempre" en apoyo a la ideología del lobby gay

La nueva presidenta de la Comunidad Autónoma, Cristina Cifuentes, del Partido Popular, ha ordenado colocar las banderas del lobby gay en distintos edificios autonómicos y ha presumido de ser activa en el apoyo a esta ideología. "Yo siempre he apoyado las reivindicaciones de este colectivo, lo he hecho también de una forma expresa en el programa electoral mediante el compromiso de una ley de transexualidad y de una ley contra la discriminación y a favor del colectivo LGTB", proclamó.

También las localidades madrileñas de Móstoles y Alcalá de Henares, con alcaldes socialistas, han colgado esta enseña en sus balcones.

La portavoz de Ciudadanos en Madrid, Begoña Villacís, ha declarado que la bandera de la ideología gay "no es polémica" y que "es un debate superado". Villacís ha presumido en varias ocasiones de haber ido al Orgullo Gay.


Diputados regionales de la izquierda populista de Podemos y representantes de la Asociación de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Asturias (Xega) han colocado la enseña del lobby en el principal balcón de la Junta General del Principado de Asturias (JGPA). Podemos lo pidió por vía oficial y le apoyo IU; aunque en este caso tanto los grupos del PP como del PSOE "han declinado la propuesta de participar y consideraron que no era adecuado que la bandera estuviera en la fachada".

También el ayuntamiento de Oviedo, con alcalde socialista, ha colgado por primera vez la bandera del lobby en su balcón principal.

En Cantabria, según la prensa regional, han colgado la bandera del lobby poblaciones con alcaldes socialistas como Santa Cruz de Bezana, Torrelavega, Cartes, Santoña, Laredo o Colindres.


En Alicante el nuevo alcalde socialista también ha hecho ondear la bandera del lobby gay, aunque la anterior alcaldesa electa, Sonia Castedo, del Partido Popular, era declaradamente afín a este lobby, se declaraba a favor del aborto, el matrimonio gay, las fiestas de orgullo gay y participaba en homenajes a la masonería. Actualmente está imputada en un juicio por corrupción.

La enseña del lobby rosa (o multicolor) cuelga también en Dénia (alcalde socialista), Altea (alcalde de Compromís, coalición de izquierda radical), Benidorm (con el alcalde del Partido Popular Antonio Pérez... el PP lo hace aquí desde 2010), Torrevieja (alcalde de Els Verds), Sagunto (alcalde de Compromís), Gandía (alcaldesa socialista), Alcira (alcalde de Compromís), Godella (alcaldesa de Compromís) o Játiva (alcalde socialista).

En Valencia capital el nuevo gobierno municipal de Compromís hizo colgar una bandera gay de tamaño grande en el consistorio. Pero hay que recordar que hace pocos meses el ayuntamiento gobernado por Rita Barberá del Partido Popular dejó colgar un gran lazo con los colores del lobby en una de sus fachadas.

Más significativo es que siguiendo el modelo de Monago en Extremadura, pero con votación por medio, las Cortes Valencianas han decidido con el apoyo de todos los grupos a excepción del PP regional que cada 28 de junio cuelgue la bandera del lobby en la fachada. El presidente de las Corts Valencianes, el socialista Francesc Colomer, lo consideró «un motivo de máxima satisfacción para mí». Colomer emitió un comunicado considerando nada menos que «un deber de ciudadanía dar todo el reconocimiento a los colectivos que trabajan en defensa de los derechos de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales».


También se ha colgado, por primera vez, la enseña de la ideología gay en el balcón del Ayuntamiento de Salamanca, con el visto bueno del PSOE, Ciudadanos, Ganemos y de incluso el Partido Popular de Alonso Fernando Fernández, que es quien gobierna Salamanca, con 12 concejales y el 40% del voto.

En 2007 el balcón del grupo municipal socialista amaneció con la bandera multicolor: en ese año el entonces alcalde, Julián Lanzarote, hizo que la Policía municipal la retirara. Al final, el PP salmantino asume la ideología que antes criticaba.


También se ha exhibido por primera vez la bandera gay en el Concello de Santiago de Compostela, que desde las últimas elecciones está gobernado por una coalición de extrema izquierda nacionalista gallega. Lo mismo sucede en La Coruña y Ferrol.

En el Parlamento andaluz, como se viene haciendo desde 2011, se produjo un izado de bandera del lobby gay con la asistencia de representantes de los cinco partidos con representación (PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos e IU). En el acto se ha elogiado al activista gay y difunto político socialista Pedro Zerolo.

El repaso es incompleto, pero sugiere que la ideología del lobby gay ocupa un espacio desproporcionado que los políticos le entregan acríticamente que no tienen otras muchas causas dignas de mayor atención, desde el Día contra la Pobreza hasta el Día de la Lucha contra el hambre. Es además un caso peculiar porque apoya a una ideología política muy concreta, la ideología de género, que no reclama sólo libertad para expresarse sino un espacio hegemónico que silencie cualquier crítica.

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