¿Se imagina el lector qué pasaría si un cura o una monja en Cataluña dijera en la prensa, con cierta constancia, que desea "una Cataluña sin autonomía y una España gobernada por la extrema derecha"? 

Esto no ha pasado ni parece que vaya a pasar, pero sí se da el caso en el otro extremo ideológico: la monja Teresa Forcades declara en el diario de izquierdas anticlerical "Público" que quiere una Cataluña independiente y una España gobernada por "Podemos", grupo de izquierda populista radical con presencia por ahora sólo en el Parlamento Europeo.

Forcades ha dado una entrevista al periódico "Público" desde Berlín, donde no está realizando estudios ni de retiro espiritual, sino buscando alianzas europeas  para su proyecto político y partidista de izquierdas "Procés Constituent".

"Mi deseo, el deseo del Procés Constituent es que sea un momento de movilización ciudadana fuerte, que desemboque en cambios políticos importantes", explica sobre su proyecto.


Sobre el 11 de septiembre, que debería ser una fiesta de todos los catalanes pero de la que se suelen apropiar los nacionalistas, comenta que "desde el resto del Estado español se ve el 11-S como una reivindicación nacional o de tipo nacionalista y esto evidentemente está en el origen de ella, pero no es solamente esto. Ya el año pasado convocamos a los que desearan unirse alrededor de La Caixa, que tomamos como símbolo del poder financiero catalán para reivindicar que queríamos una Catalunya independiente con unas prioridades distintas, donde la justicia social tenga preeminencia por encima de los intereses de las grandes empresas. Este año el Procés Constituent invita a todo el mundo a congregarse en la parte del trayecto propuesto por la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC), que queda delante del Deutsche Bank, y delante de un monumento que se ha convertido en un símbolo franquista, el monolito del paseo de Gracia. Es una crítica a una democracia que consideramos como insuficiente, y donde el poder económico desgraciadamente se sitúa por encima del poder político en las mal llamadas democracias europeas".


Sobre Pablo Iglesias, líder del movimiento populista Podemos, y Ada Colau, del movimiento Guanyem Barcelona, comenta: "Creo que esos líderes desean poner ese liderazgo al servicio de una estructura transversal. Es decir, no pretenden crear estructuras autoritarias basadas en su liderazgo carismático sino que empiezan con eso para que sirva de palanca para promover una organización horizontal. Yo me alegro en ambos caso porque parece que para todo lo que sería los movimientos de izquierdas a nivel europeo y quizá también a nivel mundial, el desafío es cómo despertar o sacar de la apatía o de la sensación de fracaso a quien desea un cambio de ruptura a nivel político; eso es el reto principal y esto parece que con figuras carismáticas se consigue. Ahí el reto es preguntarse ¿Nos vamos a quedar admirando al líder o vamos a intentar crear esa transversalidad? Si se podemos crear esa transversalidad, bienvenido sea el inicio carismático".


Sus modelos, dice, son Islanda, Ecuador, la Venezuela bolivariana que admira y Bolivia.

"En Islandia no existe la deuda que existe en este momento en España", dice. "Ecuador, que tampoco es ningún paraíso, ha sido capaz de hacer una auditoría de su deuda, distinguiendo entre deuda legítima e ilegítima y se ha sacado de encima la deuda ilegítima. Luego tenemos otro país, Venezuela, en el que por mi experiencia (he estado allí cuatro veces), las personas sencillas, de la calle, tienen un sentido de responsabilidad política. Podemos ha sido un fenómeno importante en ese sentido, porque muchas personas que se encontraban al margen de la política se sienten capaces de participar en ella de una forma significativa. Por último podríamos poner a Bolivia también como ejemplo porque tiene una Constitución que permite lo que ni la nuestra ni ninguna constitución europea permite: convocar una asamblea constituyente desde abajo."

La religiosa considera que "lo que ocurre en nuestra democracia es que la voluntad popular se ha dotado de unas instituciones y ahora estas instituciones, el Parlamento, las Cortes y también los ayuntamientos, tienen secuestrado al poder popular puesto que no se pueden deslegitimar si no es desde ellas mismas. Por eso es muy importante que en nuestro país una de las primeras medidas de cambio sea eliminar el blindaje de las instituciones que nacen del pueblo pero luego actúan a espaldas de él".


Entre sus propuestas: combatir el fraude fiscal. "Esto tiene que ser radical. No puede existir el fraude fiscal de las grandes empresas, que en muchos casos esta amparado por leyes injustas. Hay que hacer una reforma para que las grandes empresas no puedan evadir ese capital que debería estar dando réditos en España".

"Otra prioridad es la sanidad. Yo soy médico y para mi es un escándalo pensar que en el año 2000, España era la séptima en el ránking de la Organización Mundial de la Salud en cuanto a sistemas sanitarios de máxima calidad. En ese mismo ránking EEUU ocupaba el lugar 37, y Alemania, el 25. Este excelente sistema sanitario que teníamos está siendo desmantelado a marchas forzadas con resultados nefastos para la población: Incremento de la mortalidad y de la morbilidad. Este es otro de los frentes urgentísimos que este nuevo Gobierno debería afrontar, que a mi entender tendría mucho trabajo".

Forcades no habla en esta entrevista de otro tema médico mucho más polémico: ella defiende el aborto (suele decir que no se puede obligar a una embarazada a dar a luz igual que no se obliga a nadie a donar un riñón) e incluso la investigación que destruye embriones.


Una Cataluña independiente fuera de la UE a Forcades no le espanta. "Rechazar la deuda ilegítima es irrenunciable. Si es posible auditar la deuda y mantener las relaciones comerciales con la Unión Europea podría ser una posibilidad, pero tal y como funciona la UE a nivel de toma de decisiones, yo creo que el proyecto de una ruptura con el actual marco neoliberal pasa en ese momento por dos posibilidades: salir de la Unión o bien unirse con otras propuestas dentro de la UE que también son de ruptura. Tenemos a Syriza en Grecia, con posibilidades de gobernar en las próximas elecciones. Este verano he estado en otros países (Alemania, Italia, Croacia) donde he podido comprobar que también existe el deseo de base de crear una unión de las fuerzas progresistas dentro de la UE. Un país aislado, España o Catalunya en su caso, no puede llevar a cabo este programa de mayor justicia social, está claro, pero vamos a trabajar por él, cada uno desde su lugar."

Con claridad anuncia: "Mi apuesta personal es por una Cataluña independiente anticapitalista con una España de vecina gobernada por un proceso de ruptura como el que propone Podemos. Creo que esa relación de vecinaje sería espléndida.

Eso sí, cree que Artur Mas no celebrará finalmente su consulta independentista: "Desearía que desde el Govern de la Generalitat hubiera una respuesta de desobediencia frente a esta posición del Gobierno central, pero no confío en que el Govern actual, con Artur Mas a la cabeza, se atreva a hacerlo".

Y asegura que "el Gobierno de España debería reconocer que tenemos un problema en nuestra Constitución, que tiene un déficit democrático fundamental ya que prohíbe ejercer el derecho de autodeterminación de los pueblos, que está reconocido por el derecho internacional".


Además, con motivo del "caso Pujol", critica el discurso de que "unas determinadas familias quieren un proceso instrumentalizado desde unos intereses de clase y desean una Catalunya independiente para poder controlar mejor los flujos de dinero en ella e incrementar la sensación de ´feudo´. Esto no se corresponde con la realidad, ya que el proceso soberanista ha nacido en la base y las consultas que lo empezaron en Arenys de Munt no fueron promovidas desde la Generalitat ni mucho menos, y en cambio hemos tenido Governs dominados por partidos supuestamente nacionalistas que siempre han apoyado al Gobierno central cuando este ha sido conservador. Es el momento de separar el proceso independentista de la figura de Pujol y de su partido, Convergència i Unió, que ha gobernado la Generalitat durante tantos años que se ha llegado casi a identificar con el país".


Y el periódico pregunta:

- ¿Qué ha llevado a una monja de un convento de Monserrat a hacer política y proponer un cambio tan profundo como el que propone el Procés Constituent?

- Para mí es un compromiso con el Evangelio, donde hay una llamada clara a la justicia social, a priorizar a las personas que más sufren y a no aceptar pasivamente que el mundo se divida entre ricos y pobres. Mi propia fe me lleva a cuestionar esto, si hay gente con más y gente con menos, lo que tenemos que hacer es organizarnos para repartir. A partir del vídeo de la gripe A yo me encuentro con una popularidad relativa e incluso creciente en mi entorno más inmediato y gracias a esa popularidad, me piden en un momento dado si podría ayudar con ello a empezar un movimiento político cuyo objetivo es trabajar por una confluencia en las izquierdas, porque estamos convencidos que es una mayoría social. Pero si esta mayoría social no tiene un polo aglutinador y se convierte en un frente no uniforme, sino unitario, entendiéndolo en este caso como plural, no consigue darle la vuelta al sistema político en las urnas.

- Relacionó sus estudios teológicos con el feminismo. ¿Cómo explicaría a una mujer no creyente que puede defender su libertad y sus derechos tras los muros de un convento?

- Es una pregunta interesante. Creo que hay un estereotipo que no se corresponde con mi experiencia. Lo primero, me gustaría dejar claro que no estoy de acuerdo con la estructura actual de la Iglesia católica, patriarcal, que reserva la toma de decisiones a los varones. Yo formo parte de esa estructura patriarcal, pero desde dentro trabajo para que esto cambie y desearía que cambiara de forma urgentísima.

»Una vez dicho esto, quiero remarcar que dentro de esa estructura ha habido una serie de mujeres en la historia que han tenido iniciativas de las cuales hasta el día de hoy, y hace muchos siglos que empezaron, se recuerda el nombre de esas mujeres, no solo en los libros de historia sino que su recuerdo está vivo en las instituciones que ellas crearon. Yo no encuentro un paralelo a esto en la sociedad civil.

»¿Cuántas instituciones conoce usted que hayan sido empezadas por mujeres en la época medieval y duren hasta hoy? Estoy pensando en Clara de Asís, o en Teresa de Ávila ya en el inicio de la modernidad. Hoy en día esto sigue pesando. Sigue habiendo mujeres que tienen iniciativas de tipo social y cultural que encuentran una institución donde es posible que estas inciativas se recojan, se continúen y haya grupos de mujeres que las tiren adelante.

»Mi monasterio está activo desde el siglo XIII. En esta comunidad viven un grupo de mujeres, ahora somos 30 pero han llegado a ser hasta 80, donde para mi y para muchas otras mujeres es posible experimentar una libertad real, en el día a día, donde los estereotipos patriarcales tienen menos importancia que en otros ámbitos donde yo he trabajado, como por ejemplo en los hospitales o en la universidad.