La historia del pueblo de Israel, la de Jesucristo, los santos y la Iglesia, parecen repetir un patrón: lo que parece ser una derrota, a menudo resulta ser una insospechada victoria. Y esto sigue siendo así, incluso en nuestros días en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)

La asociación inglesa Christian Concern llevó al TEDH cuatro casos de cristianos ingleses a los que la Administración y tribunales británicos maltrataron por sus creencias, o simplemente vieron negados sus derechos a la libertad religiosa y de conciencia. El TEDH dio la razón completa sólo a una de las cristianas implicadas, la ex-azafata de British Airways, la cristiana copta Nadia Eweida. Los otros 3 casos dictaminó que entraban dentro de la libertad de regulación del Estado británico... pero acompañando el dictámen de clarificaciones a los Estados. 

Christian Concern recurrió el caso ante la Gran Sala del Consejo de Europa, y esta semana se ha sabido que la Gran Sala ha rechazado tratar el tema.

Pero un análisis demuestra que el caso ya ha conseguido al menos 3 victorias importantes para todos los cristianos de Europa (y no sólo para ellos).

El TEDH dictaminó al menos 3 ideas que afectarán a los 47 Estados ligados al Convenio Europeo de Derechos Humanos (todos los de Europa, menos Bielorrusia y Kazajstán).

1) Llevar una cruz sí es una expresión de la fe cristiana, y es una libertad que debe ser protegida.

[El Estado británico negaba que fuese algo protegido por el Convenio, afirmando que "no es algo obligado por la religión cristiana"; el TEDH desmonta esta argumentación a partir del caso de la enfermera Shirley Chaplin y la azafata Nadia Eweida; dictamen del 15 de enero de 2013, párrafo 97].

2) Defender que el matrimonio debe ser sólo una unión entre hombre y una mujer forma parte de la identidad cristiana, y debe ser protegido.

[El Estado británico negaba que fuese algo protegido por el Convenio, asegurando también que "no es algo obligado por la religión cristiana". El TEDH desmontó esta argumentación a partir del caso del terapeuta de pareja Gary McFarlane y la funcionaria del registro civil Lillian Ladele; dictamen del 15 de enero de 2013, párrafo 108 y párrafo 82].

3) La libertad para dejar un trabajo que repugna a la fe o la conciencia NO ES suficiente protección a la libertad de conciencia y religiosa.

[El gobierno británico aseguraba que la libertad de cada individuo ya estaba protegida porque ¡si sentía que algo violaba su conciencia, podía dejar el trabajo! El TEDH dice que eso no es protección suficiente para garantizar el derecho; dictamen del 15 de enero de 2013, párrafo 83].

A medida que los Estados aprueban leyes que repugnan la conciencia y la religión de millones de cristianos (y también de millones de no cristianos), estos dictámenes del TEDH han de ser conocidos por los ciudadanos para protegerse de las presiones de las Administraciones y gobiernos hostiles.

Lo que el TEDH pide a los Estados es una "razonable acomodación" y evitar "choques innecesarios" entre la conciencia y religión de los ciudadanos y los otros derechos y servicios que legalmente se conceden.

Puede leerse el análisis (en PDF en inglés) de Christian Concern AQUÍ.


Gary es cristiano, terapeuta y consejero de pareja. Se apuntó a un curso de entrenamiento relacionado con una terapia sexual, que implica trabajar durante semanas con una pareja, con un análisis detallado de su actividad sexual. En un ejercicio teórico, comentó que él no ejercería esta terapia con una pareja del mismo sexo.

El comentario casual llegó a sus superiores y eso bastó para que lo despidieran. Él no se ha negado a tratar a ninguna pareja concreta, no hay más víctima en el caso que Gary. Tampoco se ha negado a atender a parejas del mismo sexo en otros tipos de consejería: de hecho, lo ha hecho en varias ocasiones.

Christian Concern señala que se trata de un caso de "delito de pensamiento": no se castiga algo que se ha hecho, sino un caso hipotético que ni se ha dado; se despide a una persona por pensar distinto y la Administración británica hace mal en justificarlo.


Shirley es una enfermera anglicana que durante 30 años llevó puesta en el trabajo su crucecita al cuello, regalo de su Confirmación. Jamás causó ningún problema ni incidente. La administración sanitaria se ordenó quitársela, por su "visibilidad". Ella se negó.

Solo más adelante, iniciado el proceso legal, la administración empezó a hablar de temas de "seguridad", riesgo de que se enganche en un paciente (algo que en 30 años no pasó), etc... Curiosamente, la administración permitía vestir joyas y prendas religiosas a personas de otras religiones (sikhs, musulmanes, etc...).