Los medios de comunicación publican estos días cómo en países como Islandia ya se abortan desde hace cinco años a todos los bebés que son detectados con síndrome de Down. Sus autoridades presumen de ello y otros países como Dinamarca esperan llegar pronto a emular esta aberración.

La eliminación sistemática de estos bebés priva a la sociedad de su gran potencial, lo que supone una gran pérdida para todo el mundo. Los que han logrado nacer demuestran día a día que son felices y que tienen mucho que aportar a los que le rodean.

Es por ejemplo el caso de Isabel García Salguero, una leonesa de 31 con síndrome de Down que gracias a su entusiasmo y su capacidad de superación se ha convertido en la primera diseñadora con trisomía 21. Sus diseños ya han llegado a la pasarela y ha sido apadrinada por dos de los grandes modistos españoles: Francis Montesinos y Antonio Ramos.

Un reportaje de Blanca Ruiz en la revista Misión cuenta el proceso de cómo Isabel ha podido superar todas las dificultades hasta llegar a presentar su colección en Madrid:
 
Es 29 de octubre e Isabel García Salguero espera, vestida en un vaporoso caftán azul, a que las modelos se preparen. Están perfectamente maquilladas y peinadas y lucen vestidos con colores vivos, diseños atrevidos y alegres. Está emocionada, nerviosa y segura de que es su gran día: el día de su primer desfile en Madrid como diseñadora. Isabel es la creadora de la firma Lady Isabel Design, y la primera diseñadora de España con síndrome de Down que ha conseguido que sus diseños desfilen apadrinados por uno de los referentes de la alta costura española: Francis Montesinos.



Talento a raudales
Su éxito se debe, en buena medida, a Aurora Salguero, su madre, que supo ver fortalezas donde otros veían debilidades. Isabel nació en León hace 31 años afectada por la Trisomía 21, una alteración genética conocida como síndrome de Down, y que hace que una persona tenga 47 cromosomas en lugar de 46. Sin embargo, su madre asegura que nunca lo vio como un problema: “Cuando ella nació no nos quedamos hundidos, sino que comenzamos a buscar qué podíamos hacer. Un médico especializado en este síndrome nos dijo que Isabel tendría el futuro que buscáramos para ella, sin ponerle límites.  Y es lo que hemos hecho”.

El talento de Isabel rebosaba por sus poros desde niña. Según Aurora, “siempre ha sido muy inquieta: quería bailar, tocar instrumentos, pintar… No se cortaba por no saber hacer las cosas bien. Simplemente, las hacía. Así que cuando me dijo que también diseñaba vestidos no le presté atención”.

A pesar de ello, la joven seguía componiendo modelos llenos de color y alegría, hasta que un día, cansada de que su madre no valorara su esfuerzo, los enseñó a una profesora que se quedó sorprendida por su calidad.

Arte en los genes
También en el arte de Isabel parece que han jugado un papel sus genes (incluido el cromosoma extra que supone la Trisomía 21), pues sus abuelos y sus padres tienen gran afición por la pintura. Además, han cultivado en Isabel su talento natural: “El color y la expresión artística han sido parte de su vida desde pequeña”, cuenta Aurora. Animadas por aquella profesora, Isabel y su madre pidieron ayuda al modisto salmantino Antonio Ramos, quien empezó a colaborar con la joven como hobby: “Trabajaba toda la semana en mis vestidos y el sábado hacía uno de Isabel. La comunicación con ella es muy fácil porque sabe lo que le gusta y lo que no”, precisa el diseñador.

Y lo que comenzó siendo esporádico se convirtió en una colaboración que ha llegado más lejos de lo que jamás pensaron: llevar a cabo un desfile, apadrinada por el reconocido diseñador Francis Montesinos, y con modelos peinadas y maquilladas por Llongueras Elite. Fue el pasado 29 de octubre, ante cientos de personas que se congregaron en un hotel de primera categoría como el NH Eurobuilding de Madrid.


Isabel, junto al prestigioso diseñador Francis Montensinos, que la apadrinó en su desfile 

Un proyecto empresarial
Isabel diseña y Antonio interpreta. Un binomio que se complementa de manera única y que es la pieza que necesitaba la joven para salir adelante. El modisto asegura que, con su ayuda, pretende que “Isabel y su marca Lady Isabel Design triunfen, porque tiene talento y puede conseguirlo”.

Ahora, el empeño de madre e hija se centra en que todo este esfuerzo no quede en una única colección, en una anécdota, sino que sea el pistoletazo de salida que lleve a Lady Isabel Design a constituirse como proyecto empresarial, capaz de generar empleo para otros profesionales de distintos ámbitos.

Isabel y Aurora han convertido una dificultad en una oportunidad con el sencillo gesto de “mirar con otros ojos” y, en palabras de Aurora, “potenciar lo que cada uno tiene de bueno, que al final es lo que hay que hacer con todos los hijos, tengan o no discapacidad: ayudarles a identificar qué hacen mejor y ayudarles a que lo vean”. “Si en cualquier situación de la vida te hundes porque solo ves lo negativo, tienes un futuro muy negro. Pero si intentas vivir cada situación de la mejor forma posible y buscar soluciones, tu vida será mejor. Es una cuestión de sentido común”, explica esta orgullosa madre.

A los padres que tienen hijos con Trisomía 21 o con cualquier otra situación que presenta un reto especial, Aurora les aconseja “que no miren a sus hijos pensando ‘pobre, nunca podrá ser nada en la vida…’, sino que busquen en qué es bueno su hijo, porque todos tenemos algo que se nos da mejor que al resto. No sé hasta dónde llegará Isabel, porque el mundo de la moda es muy difícil, pero su autoestima está altísima y no se siente excluida ni incapaz. Y solo por eso, ya ha triunfado”.