Bas Rutten es uno de los padres de la la competición de artes marciales mixtas y de la lucha libre. Durante años se mantuvo invicto, fue campeón del mundo de peso pesado y su carisma le hizo ser el favorito para el público.

Ahora este holandés musculoso y ya jubilado ha cambiado los puños y las patadas por el Rosario y la tarima por la iglesia. Todo ello gracias a una conversión que se remonta a casi cuatro años atrás. Y al igual que dedicó su juventud a cultivar su cuerpo ahora lo hace con su alma.

En una entrevista en Catholic Gentleman, Butter recuerda que era un niño enfermizo con constantes y graves ataques de asma y con una enfermedad en la piel que le hizo ser rechazado por el resto de niños. Con un gran espíritu de sacrificio empezó a superar esta situación practicando artes marciales hasta convertirse en el mejor del mundo de su campo.

En la entrevista, el mismo Bas Butter relata que “me bauticé e hice la confirmación como cualquier niño. Mi nombres es Sebastián por lo que San Sebastián es mi patrón, que además es el patrón de los atletas y soldados”.


“Mis padres dejaron de ir a la iglesia cuando yo tenía unos 12 años. Creo que esa fue la época en la que la gente quería ser ‘guay, moderna y científica’", indica el exluchador, que añade además que tanto sus padres como muchas más personas de aquella generación se dejaron convencer de que “todo este planeta es un accidente y simplemente se niegan a creer”.  Y él no estaba lejos de ese pensamiento hasta hace cuatro años.


Tras su conversión, Rutten considera que lo "más viril" es amar y cuidar a la familia

En ese momento, se cruzó en su vida Leo Severino, productor entre otras películas de Bella o Little Boy. Acudió a una conferencia suya que le abrió los ojos pues rompía ese argumento en el que había sido educado de que la vida es un mero accidente al igual que el universo.

Butter aún se acuerda del ejemplo que puso Severino. Hablaba de una trampa para ratones que estaba formada por cinco partes esenciales y que todas son esenciales para que pueda ser útil. Sin alguna de esas partes no funcionaria.


Esta charla y sus conversaciones con el sacerdote Chad Rippenger le ayudaron a tener la certeza de la existencia de un creador y de que todo es parte de un diseño realizado por Dios. “Todo esto realmente cambió mi perspectiva de las cosas y me ayudó a tener razones de peso para creer”, afirma en la entrevista.

Preguntado cómo se siente ahora como católico, Bass Butter afirma convencido que “me ha cambiado la vida en todo lo que hago, todo para mejor, quiero más a mi esposa, estoy mucho más relajado y tengo una mejor comprensión de las cosas”.


Precisamente, el rezo del Rosario, y en latín, ha sido clave en esta transformación y se ha convertido junto a la Eucaristía en los pilares de su fe.  “Lo primero que hago cuando me levanto es preparar café, me llevo el café a la cama y leo las ‘lecturas diarias’. Luego leo las ‘reflexiones’ sobre esas lecturas para asegurarme de que las he comprendido, mientras me tomo mi café y me despierto del todo. Luego me levanto, escojo un lugar tranquilo, normalmente en el patio trasero, y rezo el rosario. Si tengo que trabajar en ese momento pero luego tengo tiempo para ir a la misa de mediodía, rezo el rosario después de misa. Si no puede ser, busco cualquier momento durante el día o incluso antes de acostarme. El rosario es una forma estupenda para relajarse antes de dormir”, asegura.


Incluso se lanza a dar consejos a aquellos que aseguran que no tienen tiempo para reza. “Para las personas que están interesadas en la fe pero no han comenzado todavía, por favor, nos os preocupéis. Lo único que tenéis que hacer es tener una hora libre a la semana para ir a la iglesia” y algún rato más, afirma.

Pero Butter asegura que ya nada en la vida podrá compararse a lo que vivirá. “Una vez que comiences no podrás parar porque te darás cuenta de la mejoría de la vida”, añade.




También tiene palabras muy claras para los que opinan que la fe es para los débiles. “Estos hombres piensan como lo hacía yo hace unos años. Ellos piensan que ser un ‘tipo duro’ es viril, como lo es tener un coche enorme, con enormes ruedas. O beber, tomar drogas, hablar de disparar a la gente, todo esto es considerado ‘cosas de hombres’ cuando en realidad es todo lo contrario. Yo era así. Es la forma en la que estamos programados en línea por la televisión, las películas, nuestra cultura. Pero es todo lo contario”.

Para este campeón mundial de artes marciales mixtas, “un hombre de verdad se sacrifica por los demás. Rezar bien, aprender sobre nuestra fe y vivirla correctamente es un trabajo duro. Es viril. El hombre que se dedica a su familia, trabaja duro, trata a su esposa como a uno mismo (pues son una sola carne), que está ahí para sus hijos, es un hombre de verdad”.


De este modo, a todo aquel que le pregunta él responde: “¿Quieres mejorar en la lucha? Entrena. ¿Quieres mejorar en la vida? Aprende sobre la Fe”.

Rutten cree firmemente que la fe católica es para todo el mundo y aconseja a los no creyentes que “suelten sus teléfonos y ordenadores, que se olviden de sí mismos por una vez y de sus ‘me gustas’ y demás chorradas de redes sociales, y que dediquen tiempo de verdad a leer/aprender sobre la fe y sobre las preguntas fundamentales y el propósito de la vida”.