Año 1980: un Juan Pablo II en plenitud de fuerzas visita París y la laica Francia. Los que hacían pintadas en "mayo del 68" son ahora los que tienen el poder político y cultural, tan laicista como descreído, pero Juan Pablo II predica un discurso vigoroso a los que son más jóvenes: sobre sexualidad, dominio del cuerpo, amor, grandes ideales y Cristo.  Y añade: "Con el Apóstol Pedro, de quien soy humilde Sucesor, yo profeso: Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo". 

Le escucha un joven de 18 años, protestante calvinista, Didier Berthet. Fue bautizado en la Iglesia Reformada de Francia, y su madre es protestante convencida. Los pastores de su iglesia piensan que algún día este chico puede llegar a ser pastor.

El joven Didier, sin embargo, ha estudiado en una escuela católica, Saint Jean Hulst, en Versalles. Y ahora piensa en lo que predica el carismático Papa polaco: ¿de verdad es el Papa en Roma heredero de Pedro? ¿Cómo se transmite el oficio de los apóstoles? 

Didier reflexiona sobre cómo los apóstoles necesitan tener sucesores que transmitan el mensaje, y una protección especial para que el mensaje no se deforme... No basta con la Biblia, es necesaria una Iglesia que garantice la Biblia.

De hecho, durante décadas, incluso siglos, los apóstoles y sus herederos predicaron con autoridad cuando el Nuevo Testamento aún no estaba ni escrito ni recopilado. ¿Y quién, sino la Iglesia, puede establecer con autoridad qué libros son los inspirados por Dios para el Nuevo Testamento?

Cuando acabó sus estudios en Sciences-Po Paris, Didier se hizo católico y, más adelante, seminarista. Después de 6 años de estudios en Roma fue ordenado sacerdote en 1992 en la diócesis de Nanterre.


  Berthet en uno de sus viajes a Ucrania; prácticamente cada año va a Ucrania o Rusia


Sentía fuertemente la universalidad de la Iglesia, su presencia viva en distintos países. Estudió ruso de manera autodidacta y cuando cayó el Muro de Berlín quiso conocer Europa Oriental. Estuvo en Rusia por primera vez en 1993 y después la ha visitado con regularidad, así como también Ucrania. Llegó a ser el superior del seminario de Issy-les-Moulineaux en 2007 y lo vinculó con fuerza con el seminario ortodoxo ruso de Epinay-sous-Sénart (Essonne), Francia, con frecuentes intercambios de seminaristas. 

Ha trabajado mucho con jóvenes y se siente feliz acompañando discapacitados, colaborando, por ejemplo, con la Asociación Fe y Luz (www.feyluz.org). Su última misión en la diócesis de Nanterre consistió en acompañar a un grupo de jóvenes con discapacidad mental a la JMJ en Cracovia. "No soy ni un teólogo ni un erudito, sino un pastor", insiste. 


El Papa Francisco lo ha nombrado este año obispo, con 54 años, de la diócesis rural de Saint-Die (www.catholique-vosges.fr), en los Vosgos, una diócesis con la mitad de su superficie cubierta por bosque.  Fue ordenado obispo el 4 de septiembre en el Centro de Congresos de Epinal y tomó posesión en la catedral al día siguiente.

Para atender 380.000 habitantes tiene 95 sacerdotes, pero sólo 3 tienen menos de 50 años. Es decir, casi todos los sacerdotes son mayores que su nuevo obispo. Su predecesor, el obispo Jean-Paul Mathieu, que se retira por motivos de edad, escribe a sus diocesanos: "Él es todavía joven, traerá sangre nueva e ideas fructíferas, dada su experiencia humana y pastoral en un contexto diferente al nuestro".

Así fue la ordenación episcopal de Didier Berthet 

Entrevista breve al nuevo obispo (en francés, 5 minutos)