En la diócesis de Singapur (una isla de 5 millones de habitantes con apenas un 4% de católicos) el señor Andrew Goh, de 77 años, es toda una institución.

Desde 1993 se ha especializado en preparar para el bautismo a personas de edad avanzada y a enfermos, sobre todo visitándolos en sus casas y dándoles la formación que necesitan para bautizarse en el otoño de su vida.

Ha preparado así a 1.200 personas mayores, que se han bautizado con sus enseñanzas.

Una de sus grandes bazas es su dominio de idiomas. En Singapur, ciudad de inmigrantes chinos llegados de zonas muy distintas, cuyos ancianos han tenido vidas de lo más azaroso, es necesario explicar las cosas a cada uno en su dialecto.

El señor Goh habla inglés, peranakan (un chino muy influenciado por el malayo, común en Singapur), hokkien (dialecto de Taiwán y parte de China), teochew (un dialecto chino que usa muchas palabras arcaicas), chino cantonés, chino hainanés y el chino mandarín.

Su otra baza es su moto: a sus 77 años, la moto y el casco son sus compañeros fieles en la visita a ancianos y enfermos.



Nada detiene a Andrew Goh a la hora de ir donde
sea a impartir catequesis a personas mayores que
se van a bautizar


Con los años, el señor Goh ha desarrollado “trucos” para enseñar a la gente mayor. Por ejemplo, uno de sus catecúmenos que se ha bautizado este verano, Derrick Wong, de 65 años, explica que le daba versículos de la Biblia en papelitos para memorizar pegándolos en la puerta del frigorífico.

Goh usa también ayudas visuales para compartir la Buena Nueva con las personas mayores: imágenes en color, semillas de mostaza, sal, pan, uvas, una cuerda… que sirven para comprender mejor el mensaje.

Da “clases particulares y a domicilio”, persona por persona, en casas, cafeterías, jardines, además de catequesis semanales en dos parroquias de la ciudad: la Iglesia de Novena (www.novenachurch.com) y la de la Sagrada Familia. En lo que llevamos de 2014, ya se han bautizado 60 personas mayores formadas por él.

La gente se entera de las clases de este catequista a través del boca a boca, y también por la web de la diócesis. El “apostolado para catecúmenos mayores” es, básicamente, él, y algunos ayudantes.

Dice que no encuentra su labor especialmente difícil: “Quiero tanto al Señor que Él me ayuda”.

Goh es un laico catequista, que también colabora en servicios funerarios y reparte la comunión a enfermos. Evangeliza también en sus visitas a hospitales y en funciones que organiza en centros de mayores.



De blanco, la señora María Chan, de 73 años, 
con su familia y su párroco, bautizada este verano
tras recibir la catequesis de Andrew Goh


No hay caso demasiado difícil para este catequista. Uno de sus primeros alumnos fue una señora de 97 años que había pasado su vida recogiendo cartones y vendiéndolos.

Otras veces, encuentra nuevos catecúmenos mientras reza con sus enfermos. Sucede a veces que rezando en el hospital por algún enfermo, otros ancianos lo ven. Algunos se interesan. Otros pueden ser católicos que llevaban décadas lejos de la iglesia y deciden ordenar su relación con Dios.

Una vez, una señora en un hospital, al verlo rezar con enfermos, le dijo que ella había sido bautizada pero que llevaba 45 años sin recibir la comunión. No tenía documentos de bautismo, pero Goh hizo una investigación por Malaysia hasta conseguir una copia del certificado de bautismo de la parroquia que la bautizó de niña.

Goh ha formado a algunos ayudantes en diversas épocas: “ha de ser gente que sienta este llamado, yo les enseño los dialectos, no es difícil”, explica.