En estos días, Anna Valle es noticia en Italia porque va a protagonizar la serie de Mediaset con la que Silvio Berlusconi espera recuperar parte del terreno perdido con la RAI en la lucha por las audiencias: Luce dei tuoi occhi (Luz de tus ojos), una ficción en la que interpretará a una madre que busca a su hija, a quien todos creen muerta.

La  historia de Anna es todo un testimonio provida, porque la actriz, nacida en 1975, pudo no ver la luz si su madre hubiera hecho caso a su médico. Pero se mantuvo firme...

Marisa Ferrante esperaba dar a luz a un «monstruo», según le había advertido su ginecólogo. A los cuatro meses de gestación, el facultativo detectó, mediante unas pruebas, una malformación que no podía describir a la madre de la criatura.

Con energía recomendó a la paciente la necesidad de someterse a un aborto ante lo que podría nacer. Calificó de «imprescindible» dicha intervención porque nacería una niña con numerosas deformidades, si es que el embarazo llegaba a buen puerto, porque el médico también albergaba sus dudas. Por supuesto, la vida de la madre también correría peligro si es que se empeñaba en proseguir con la gestación.

Marisa, mujer católica que esperaba con alegría el alumbramiento de su bebé, se negó a someterse a tal práctica. «Yo quería a toda costa esa criatura», declaraba hace no mucho Marisa Ferrante. «No podía aceptar un destino tan cruel y mi tozudez me dio la razón». Pero, junto a estas razones «humanas» existían otras «sobrenaturales», como indica Marisa: «Me encomendé a las manos de Dios y tuve a mi hija».

Anna era un bebé perfecto

Y así fue. En 1975 dio a luz a una niña perfectamente sana. Esa pequeña, Anna Valle, veinte años después se convertiría en Miss Italia. En 1995 la prensa italiana calificó a la modelo como belleza renacentista por su negra melena y sus rasgos suaves.

Sus ojos verdes y su 1,78 son reflejo de aquella «tozudez» de Marisa. La propia Anna, consciente de su historia, al defender su candidatura ante el público en el certamen de Miss Italia, pidió al público que la votara a ella para «darle una alegría a mi madre».

Artículo publicado en ReL el 6 de agosto de 2012 y ahora readaptado.