Inmaculada Sánchez y Alejandro Ripoll tienen cinco hijas que han abrazado la vida consagrada como religiosas del nuevo instituto de vida contemplativa Iesu Communio. Estos padres españoles aseguran que han recibido la consagración de sus hijas como una verdadera bendición.

En una entrevista concedida a ACI Prensa, la pareja expresó su felicidad por tener cinco hijas religiosas.

"Esto es como cuando un hijo se casa. Tú lo que quieres es tenerlos a tu alrededor, cerca, pero cada uno tiene que llevar su estudio, igual que cuando un hijo se te casa y no tienes que intervenir en su historia aquí es en un convento, pero tiene un secreto especial. Y el secreto es que con cada una y con cada consagración Dios derrama unos dones impresionantes a la familia, y por tanto es una bendición", afirmó Alejandro.

Sor Jordán, Sor Amada de Jesús, Sor Francesca, Sor Ruth, y Sor Nazaret, tienen entre 20 y 28 años de edad y son las cinco hermanas de sangre que comparten su vida dentro de Iesu Communio, la nueva comunidad de clausura que surgió de las clarisas de Lerma en España y que sorprendió al mundo con una explosión de vocaciones.

"Pero los primeros sorprendidos somos nosotros y la misma Iglesia. Que en una familia se den cinco vocaciones a un convento de clausura creo que desde Teresa de Lisieux no se había dado", consideró Inmaculada.

De un total de siete hermanos, las cinco jóvenes decidieron ingresar en el mismo instituto religioso, donde tres ya son consagradas y las otras dos son novicias.

Cada historia de vocación fue algo personal y único, cada una "ha tenido una historia de muchos años en los que se han dado encuentros con el Santo Padre desde Juan Pablo II. Cada una ha sido un proceso distinto, porque entre ellas son muy diferentes", explicó el padre a ACI Prensa.

Inmaculada y Alejandro visitaron Roma para participar en el encuentro "Nuevos evangelizadores para la nueva evangelización" que celebraron en el Vaticano el 15 de octubre con la intervención del Papa Benedicto XVI y de Sor Verónica, la fundadora y Superiora General de Iesu Communio.

"¿Qué hacemos nosotros con el Santo Padre en una reunión en el centro del corazón de la Iglesia? ¿Quiénes somos nosotros? Esto es un regalo de Dios, una gracia más de este instituto", afirmó Alejandro.

La vocación de nuestras hijas solo puede tener una explicación divina, "la misma Iglesia está sorprendida y esperando", pero en esto "los primeros desbordados somos nosotros. Explicación humana no tiene", agregó Inmaculada.