Hasta 2007, la confección de graciosas muñecas de temática católica era probablemente lo último a lo que Marcy Kelleher quería dedicarse. Marcy se formó en una familia de protestantes baptistas devotos. Pero hoy es católica y los santos - la Virgen María, san José, Fulton Sheen, o santa Hildegardaentre otros– son importantes en su día a día.

Amor a la Escritura desde niña

Cuando Marcy recuerda su infancia, le vienen a la cabeza largas horas leyendo las Escrituras y escuchando como su padre, tocando la guitarra, le ayudaba a memorizar lo que aprendía con su familia durante el “tiempo de devoción”.

“A medida que crecía, sentía que cada vez crecía más profundamente en mi fe”, cuenta a Coming Home Network

“En la iglesia bautista a la que iba con mi familia tuve una maestra de la escuela dominical formada en teología. Cada semana tratábamos una cuestión diferente, profundizábamos en la Escritura e indagábamos en los motivos de nuestras creencias”, recuerda.

La fe transmitida por sus padres era una de sus grandes pasiones. Le gustaba debatir con amigos de otras iglesias tratando de convencerles “de la verdadera interpretación de las Escrituras”. 

Pero al crecer se planteaban nuevas preguntas. El profesor de filosofía le preguntó: 

- ¿Por qué crees eso?
- Porque creo en lo que dice a Biblia - respondió ella
- ¿Y por qué crees en la Biblia? - planteaba él.

Marcy decidió intentar argumentar sus creencias. “Recuerdo pasar un fin de semana entero escribiendo en un papel toda mi argumentación, pero llegó un momento en que tuve que reconocer que no hay pruebas convencionales de la existencia de Dios, de la forma en que demostramos otras cosas”, admite.

Pero ¿cómo surgió la Biblia?

Interesada en profundizar en sus razonamientos, comenzó a estudiar la formación de la Iglesia primitiva, el canon de las escrituras, los primeros concilios…

“Siempre tuve la idea de que de alguna manera alguien dijo: `aquí está la palabra de Dios´, pero todo lo que aprendí me hizo preguntarme  por qué, como protestantes, habíamos descartado a la Iglesia católica. ¿En qué momento la Iglesia dejó de ser la Iglesia y se reformaron los bautistas?”, cuestionó.

Marcy no tardó en comprender que, al contrario que en su iglesia bautista o en otras reformadas, la Iglesia católica gozaba de una continuidad en el tiempo con su doctrina.

Había estado leyendo relatos de primera mano de la fundación de la Iglesia y la descripción de la misa cuando todo “empezó a encajar”.

“Había estado en una o dos misas, y todas las evidencias empezaron a caer sobre mí. ¿Cómo puede ser que todo lo que se describe aquí, en la Historia, sea tan parecido a la misa católica y no se parezca casi a la Iglesia a la que voy?”, se preguntaba.

Aún era protestante pero ahora defendía a la iglesia católica. “`¿Te estás volviendo católica?´, me decían. `Solo confirmo que lo que estáis diciendo no es lo que ellos enseñan´”, justificaba ella.

"Scott Hahn era muy convincente"

Durante su primer año de universidad, Marcy acudió con unos compañeros protestantes a una charla de Scott Hahn sobre la defensa bíblica de la Iglesia católica. “Era muy convincente, se expresaba como un protestante –Scott Hahn es un presbiteriano converso– y hablaba mi idioma”.

Desde aquel momento, le atrajo enormemente la idea de la Eucaristía, y cada vez leía más libros de apologética y el Evangelio.

Le marcó especialmente la explicación del pasaje de San Juan sobre la Eucaristía (“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna… si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”).

“Estaba llegando a una comprensión y convicción profunda de que no podía quedarme al margen, como si tuviera que convertirme en católica”, explica.

Dos de las figuras de María y José realizadas por Marcy Kelleher para su establecimiento, Marzipantz

Durante su camino de conversión, Marcy estuvo acompañada de su novio.

“Pasamos mucho tiempo hablando y preguntándonos cómo íbamos a convertirnos en católicos, qué íbamos a hacer… Y nos comprometimos. Faltaba muy poco para nuestra boda, y dos semanas antes sabíamos que queríamos ser católicos”, explica.

Casi de forma inmediata a su matrimonio, los recién casados comenzaron el curso de iniciación para adultos que se hacen católicos.

Pronto se cumplirán 15 años desde que Marcy y su marido comenzaron su familia y su camino en la Iglesia católica en primavera de 2007. Hoy disfrutan de la fe junto a sus seis hijos, para quienes fabrica peluches de temática literaria y de santos, que venden en su comercio online, Marzipantz

En la imagen, Marcy lee uno de sus libros junto a su familia y algunos de sus muñecas de santos hechos a mano. 

Otra de sus figuras más destacadas, santa Hildegarda. También dispone de otros santos y personajes católicos como el padre Pío o Santa Catalina.