En la memoria de San Josafat, obispo mártir (1580-1623), el Papa Francisco ha centrado su homilía durante la misa matutina en Santa Marta sobre cómo debe ser el obispo. Para ello, se ha apoyado en la carta de San Pablo a Tito.

El Papa habló del “fervor” y el “desorden” como dos palabras que definen el momento en el que nació la Iglesia.  “Nunca la Iglesia ha nacido completamente ordenada, todo en orden, sin problemas, sin confusión, nunca. Siempre ha nacido así. Y esa confusión, ese desorden, debe ser arreglado. Es verdad, porque las cosas deben ponerse en orden; pensemos, por ejemplo, al primer Concilio de Jerusalén: había una lucha entre los judaizantes y los no judaizantes. Pensemos bien: hacen el Concilio y arreglan las cosas”.

El obispo, un "administrador de Dios"

Fracnsico destacó cómo Pablo dejó a Tito en Creta para poner orden, recordándole que "lo primero es la fe". Al mismo tiempo, dio los criterios y las instrucciones sobre la figura del obispo "como administrador de Dios".

“La definición que da del obispo es ‘administrador de Dios’, no de bienes, de poder, de las cordadas, no: de Dios. Siempre tiene que corregirse a sí mismo y preguntarse: ‘¿Yo soy un administrador de Dios o soy un hombre de negocios?’. El obispo es administrador de Dios. Debe ser irreprensible: esta palabra es la misma que Dios le ha pedido a Abraham: ‘Camina en mi presencia y sé irreprensible’. Es una palabra fundadora, de un líder”, agregó el Papa, tal y como recoge Vatican News.

El perfil para la elección del obispo

Francisco también recordó como no debe ser un obispo. En la definición, explica que el obispo no debe ser arrogante, ni soberbio, ni enojado ni adicto al vino - uno de los vicios más comunes en la época de Pablo - ni tampoco un hombre de negocios apegado al dinero.

Sería “una calamidad para la Iglesia un obispo como ese", agregó, incluso si solo tuviera uno de estos defectos. Por el contrario, el Papa señaló que debe ser capaz de "dar hospitalidad", debe ser "amante del bien", "sensible, justo, santo, amo de sí mismo, fiel a la Palabra digna de fe que le ha sido enseñada": estas son las peculiaridades del servidor de Dios.

"Así es el obispo. Este es el perfil del obispo. Y cuando se investiga para la elección de los obispos, ¿sería bueno hacer estas preguntas al principio? Para saber si se puede ir adelante con otras investigaciones. Pero sobre todo, vemos que el obispo debe ser humilde, manso, siervo, no príncipe. Esta es la Palabra de Dios. ‘Ah, sí, padre, esto es cierto, esto después del Concilio Vaticano II debe hacerse’. "¡No, después de Pablo!?'. No es una novedad postconciliar esta. Esto es desde el principio, cuando la Iglesia se dio cuenta de que tenía que poner orden con tales obispos".

"En la Iglesia - concluyó el Papa - no se puede poner orden sin esta actitud de los obispos". Lo que cuenta ante Dios no es ser simpáticos, predicar bien, sino la humildad y el servicio. Recordando la memoria de San Josafat, obispo y mártir, Francisco pide rezar por los obispos para que "sean así, somos así, como Pablo nos pide ser".