Una vez que el Papa Francisco visitó este jueves la Comunidad de Nomadelfia, se trasladó en helicóptero a la ciudad de Loppiano, para realizar la segunda parte de este viaje por Italia y que le ha llevado a la Ciudadela Internacional del Movimiento de los Focolares.

Este lugar fue impulsado por Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, y en estos momentos acoge a unos 900 miembros de varios países, entre los que hay familias, jóvenes, sacerdotes e incluso algún obispo. Allí estudian, trabajan y rezan juntos.

El Papa fue recibido por la actual presidenta del movimiento, María Voce, y por el co-presidente, el sacerdote español Jesús Morán. Una vez allí, Francisco se trasladó al Santuario María Theotokos, donde durante unos minutos rezó ante el Santísimo y la imagen de la Virgen.


María Voce da la bienvenida al Papa a la Ciudadela Internacional de los Focolares / Vatican Media

"Cambio de dones entre todos"
Después se reunió con miembros de los focolares, a los que respondió algunas preguntas. Según recoge Aciprensa, en sus respuestas, Francisco propuso dos palabras de la Carta a los Hebreos que podrían servir a los habitantes de la ciudad de Loppiano, a los miembros del Movimiento de los Focolares y a todos los cristianos: parresia e hypomoné.

Las palabras del Apóstol Pablo en la Carta a los Hebreos son: “No abandonéis vuestra franqueza (parresia) a la cual se le ha reservado una gran recompensa. Sólo tenéis necesidad de perseverancia (hypomoné) para que, realizada la voluntad de Dios, obtengáis aquello que se os prometió”.

Sobre la Ciudadela de Loppiano, el Papa destacó que en ella “se vive la experiencia de caminar juntos, con estilo sinodal, como el Pueblo de Dios”. Ese caminar juntos “es la base sólida e indispensable de todo: la escuela del Pueblo de Dios donde quien enseña y guía es el único Maestro, y donde la dinámica es la de la escucha recíproca y el cambio de dones entre todos”.

“De aquí podemos obtener un nuevo impulso, enriqueciéndose con la fantasía del amor y abriéndose a las peticiones del Espíritu y de la historia”, agregó.



"¡Estáis en el inicio!"
Del mismo modo, el Santo Padre ha valorado “los caminos de formación que florecieron en Loppiano en el carisma de la unidad: la formación espiritual en las diferentes vocaciones; la formación para el trabajo, para la acción económica y política; la formación para el diálogo en sus diferentes expresiones ecuménica e interreligiosa y con personas de diferentes convicciones; la formación eclesial y cultural”.

Además, ha asegurado que “la historia de Loppiano no está más que comenzando. ¡Estáis en el inicio!”, aseguró. “Es una pequeña semilla arrojada a los surcos de la historia y que ya empieza a brotar exuberante, pero que debe echar raíces robustas y llevar frutos sustanciosos al servicio de la misión del anuncio y encarnación del Evangelio de Jesús que la Iglesia de hoy está llamada a vivir”.

Y añadió: “Esto exige humildad, apertura, sinergia y capacidad de riesgo”. “Las urgencias, a menudo dramáticas, que nos interpelan en todas partes no pueden dejarnos tranquilos, sino que nos piden el máximo de nosotros, confiando siempre en la gracia de Dios”.

“En el cambio de época que estamos viviendo –no época de cambios, sino cambio de época– es necesario comprometerse no solo en el encuentro entre las personas, la cultura y los pueblos y por una lianza entre civilizaciones, sino también en vencer todos juntos el desafío de construir una cultura compartida del encuentro y una civilización global de la alianza”, aseguró en su respuesta a la última pregunta.