A principios de febrero, el Papa Francisco recibió a un grupo de jóvenes rumanos ayudados por la ONG “FDP protagonistas en la educación” (www.fdpsr.ro), que trabaja con personas en riesgo de exclusión social. Este lunes 19 de febrero se ha publicado el diálogo que mantuvo el Papa con los muchachos, en torno a 6 temas: 

- las dificultades de la vida y la importancia de ir a la Iglesia 
- el amor o desamor de algunos padres hacia sus hijos
- un comentario tras la muerte de un joven 
- el porqué del destino que le toca a cada uno
- las difíciles decisiones que se deben tomar
- el juicio de las demás sobre lo que han vivido estos chicos. 


“A algunas de estas preguntas puedo responder, a otras no, sólo Dios puede dar las respuestas", explicó el Papa. "En la vida hay muchos ¿por qué? a los cuales no podemos responder. Podemos sólo mirar, sentir, sufrir y llorar”.

A la primera pregunta Francisco respondió: "Como tú dices, peleamos a menudo, nos hacemos mal, nos engañamos... Ir a la Iglesia nos sirve para ponernos ante Dios: así como somos, sin maquillaje. Decirle: 'te pido perdón, ten piedad de mí'".


A la pregunta sobre la dolorosa  actitud de algunos padres, que prefieren los niños sanos a los enfermos o con problemas, el Papa responde: “ante la fragilidad de los demás, como las enfermedades, hay algunos adultos que son más débiles, no tienen la fuerza para soportar las fragilidades”. [...] “Es difícil recibir ayuda de padres frágiles y a veces somos nosotros los que tenemos que ayudarles”. 

“En vez de acusar a la  vida porque me ha dado padres frágiles, y yo no soy tan frágil, por qué no cambiar la cosa y dar gracias a Dios y a la vida porque yo puedo ayudar la fragilidad del padre”.


Un chico comentó que un sacerdote, hablando acerca de otro muchacho fallecido, dijo que no iría al cielo por ser pecador. 

El Papa respondió: “Quizá ese cura no sabía lo que decía. Tal vez ese día ese sacerdote no estaba bien, tenía algo en el corazón que le hizo responder así. Ninguno de nosotros puede decir que una persona no ha ido al cielo. Te digo algo que tal vez te asombre: ni siquiera de Judas podemos decirlo.  [...] Igualmente te digo que Dios quiere llevarnos a todos al Paraíso, ninguno excluido. Y es lo que en Semana Santa celebramos: la pasión de Jesús que, como Buen Pastor, dio su vida por nosotros, sus ovejas. Y si una oveja está perdida, Él sale a buscarla hasta que la encuentra”. “Estoy seguro, conociendo a Jesús, que fue lo que hizo con vuestro amigo”.




A la cuarta pregunta, acerca del por qué de su destino -difícil - Francisco les explicó que hay preguntas que no tienen respuesta, como por ejemplo “por qué sufren los niños”. "No sabemos el por qué en el sentido del motivo: '¿qué hice de mal para tener esta suerte?' No lo sabemos. Pero sabemos el por qué en el sentido del 'fin' que Dios quiere dar a tu suerte, y el fin es el de la sanación: el Señor cura siempre. La sanación y la vida".


La quinta pregunta la dirigió una joven que dijo haber sido forzada, por difíciles circunstancias, a dar en custodia su hija, y su posición ante la gente que la juzga: el Papa dice estar de acuerdo con que la custodia puede ser de ayuda en ciertas situaciones difíciles, y que lo importante es que todo sea hecho con amor, con cuidado por las personas y con gran respeto.

La sexta y última pregunta la realizó un joven que fue abandonado por su madre en el orfanato a tan sólo dos meses de vida.

“A los 21 años la busqué, me quedé con ella dos semanas pero no se comportó bien conmigo. ¿Por qué no me acepta?”

Francisco respondió: “Cuando leí tu pregunta antes de dar las instrucciones para hacer el discurso, lloré. Estuve cercano a ti con algunas lágrimas. [...] No es cuestión de culpa, es cuestión de grandes fragilidades de los adultos, debidas, en el caso de ustedes, a tanta miseria, a tantas injusticias sociales que aplastan a los niños y a los pobres, y también a tanta pobreza espiritual". 

"Sí, la pobreza espiritual endurece los corazones y provoca lo que parece imposible, que una madre abandone el propio hijo. Es el fruto de la miseria material y espiritual, de un sistema social equivocado, deshumano, que endurece los corazones, que nos hace equivocar, que hace que no encontremos el camino justo. Esto necesitará del tiempo: tú has buscado algo más profundo en su corazón. [...]Te prometo rezar para que un día pueda hacerte ver el amor que siente. No seas escéptico, ten esperanza”.

(Recogido originariamente en Radio Vaticano)