Les pido a las "feministas" que no hablen de la mujer como si fuese inferior al hombre, como si necesitáramos que hablen por nosotras, o que nos digan cómo actuar.

Quiero igualdad, no quiero privilegios, porque no los necesito.

Quiero justicia, y la justicia debe ser igualitaria, y no beneficiarme porque soy mujer.

Quiero que me dejen ser mujer y ser libre, no quiero que me digan lo que tengo que hacer, cómo me debo vestir, ni lo que debo decir.

Quiero ser una heroína, no una víctima.

Quiero que me dejen amar a quien quiera, a mis hijos, a mi esposo, a mis amigos, a cualquier hombre o mujer.

No me representan, yo quiero amor, no odio.

Quiero diálogo, no griterío.

Quiero sabiduría, no prejuicios.

Quiero reflexión, sinceridad, auto-conocimiento.

Quiero poder pensar y dejar a los otros tomar sus propias decisiones.

Quiero libertad de pensamiento y de expresión.

Tenemos todo lo que necesitamos para triunfar, para crecer y ser felices. No hablen de la mujer como si fuese una víctima sólo por ser mujer, y que necesita que toda la sociedad le abra el camino.

Sólo necesito igualdad y ahí voy a estar satisfecha de mis logros, porque eso sería algo que obtuve yo, no que me lo sirvieron en bandeja porque "soy débil".

Sepan que no representan a las mujeres, sólo a un grupo enojado de ellas que busca venganza, no paz. Que busca privilegios, no igualdad. Y el verdadero feminismo se avergüenza de eso, no lo representan.

Déjenme ser una mujer verdadera, no su versión de mujer que quieren crear.

¡Mujeres, despertémonos! ¡Y saquemos a relucir el verdadero feminismo que lleva a la igualdad y a la paz!

Luciana Rogowicz es autora del blog Judía & Católica.