La canciller alemana, Angela Merkel, resaltó ayer el papel de las religiones para conseguir la paz y configurar las actitudes en la sociedad y señaló que que la separación entre Iglesia y Estado no supone el abandono y marginación de Dios por parte de la sociedad.

"La separación entre iglesia y Estado no nos debe hacer olvidar que el hombre se vuelve rápidamente arrogante sin su fe en Dios", destacó la presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) durante una conferencia organizada por la Comunidad de San Egidio y el arzobispado de Múnich.

Más adelante, la canciller destacó el papel "fundamental" que juegan las religiones en la "construcción de actitudes en la sociedad", como la vida en armonía, la tolerancia o la comprensión mutua, algo que queda fuera de las competencias y capacidades de la política.

"La política puede fomentar el consenso, pero no exigirlo", afirmó Merkel en el foro.


Merkel, no obstante, indicó que, como ejemplificaron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU, de los que ayer se conmemoró el décimo aniversario, el nombre de la religión también puede ser empleado con "objetivos criminales".

En este sentido, afirmó que en la lucha contra el terrorismo puede ser "necesario" en ocasiones el uso de medios militares para alcanzar la paz, pero agregó que la solución pasa por otras vías.

"Creo que la lucha contra la pobreza y la injusticia es un buen medio para acabar con el terrorismo de raíz", argumentó la canciller alemana.

El tradicional congreso de la Comunidad de San Egidio ha reunido en esta ocasión en Múnich a alrededor de 300 representantes del mundo de la religión, la política y la cultura.


Antes de su participación en el evento, la canciller expresó la "felicidad" que vive Alemania por la próxima visita apostólica del Santo Padre, del 22 al 25 de septiembre.

"En Alemania estamos felices por recibir, dentro de poco, la visita de Benedicto XVI", resaltó.

Él, agregó, "siempre ha recordado que, incluso insistiendo en la división entre el Estado y la Iglesia, sin la fe en Dios, olvidaríamos, como seres humanos, cuál es el sentido de nuestras vidas".