Desafiando una lluvia torrencial, 2.500 personas se manifestaron por el centro de Hong Kong para conmemorar a las víctimas de la masacre de Tiananmen y el movimiento pro democrático en China.

La marcha tuvo lugar este domingo, cinco días antes del 21 aniversario del 4 de junio de 1989. Entre los manifestantes, había también un centenar de católicos exigiendo «saber la verdad sobre los sucesos del 4 de junio y construir una China democrática».

Por su parte, la policía dijo que a la manifestación sólo asistieron 800 personas, informa Zenit recogiendo información de AsiaNews.

Durante años, Hong Kong ha acogido dos eventos en memoria del 4 de junio: la marcha del domingo anterior a la fecha, y una vigilia de candelas en Victoria Park en la víspera. El año pasado, se reunieron unas 150.000 personas en Victoria Park.

Este año, en una exposición histórica sobre el 4 de junio, la policía de Hong Kong confiscó dos estatuas de la diosa de la democracia, la estatua que los jóvenes levantaron en la Plaza de Tiananmen en 1989.

Lee Cheuk-yan, vicepresidente de la Alianza en apoyo del movimiento patriótico de China, organizadora de la marcha, dijo a los medios que la confiscación de las dos estatuas supone una absoluta opresión del gobierno. Expresó su esperanza de que las estatuas sean devueltas antes de la vigilia del 4 de junio en Victoria Park.

Lee Che uk-yan, parlamentario, calificó las dos imágenes de «símbolos espirituales de la democracia». La policía justificó la confiscación diciendo que la organización no tenía permiso para exhibir las dos obras.

La mayoría de los católicos que asistieron a la marcha eran jóvenes y estudiantes. Or Yan-yan, miembro de Justicia y Paz de Hong Kong dijo, en relación a exigir la verdad sobre los acontecimientos de 4 de junio, «pasamos la antorcha a la siguiente generación».

Or Yan-yan calificó la confiscación de las estatuas como un acto de opresión hacia un movimiento pacífico. En su opinión, la actuación del gobierno muestra que la policía está imponiendo restricciones a los defensores de los derechos humanos, a pesar de la naturaleza pacífica de las manifestaciones.

El 28 de mayo, el cardenal Zen presidió una Misa en conmemoración de los muertos de Tiananmen, en la Iglesia de San Andrés. En presencia de trescientos fieles, pronunció la homilía «Bienaventurados los perseguidos».

El cardenal de 78 años dijo que la conmemoración de los acontecimientos del 4 de junio por los católicos no está motivada por la venganza, sino sólamente por un deseo de justicia y aclaración de la historia. “La verdad sobre esta masacre –explicó- debe ser aclarada y esta decisión no puede ser demorada por más tiempo”.

«Las víctimas de la democracia y sus madres son patriotas, deberían ser respetadas y no ser llamadas nunca más ‘rebeldes’. Si no se reivindica la masacre del 4 de junio, difícilmente se puede creer que las autoridades chinas las respeten».

El cardenal recordó su recient e peregrinación a Turín, Italia, para venerar la Sábana Santa. Reveló que rezó ante ella por el sacrificio de tantos perseguidos que valientemente siguen pidiendo justicia.

En la misa, los fieles colocaron varias candelas en un mapa de China y rezaron por las víctimas de Tiananmen, sus madres y los católicos del continente.