La Santa Sede ha hecho público hoy que el Papa Benedicto XVI ha nombrado obispo auxiliar de la diócesis de Terrassa al padre Salvador Cristau Coll, Vicario General de esta diócesis.


Salvador Cristau Coll nació en Barcelona en 1950. Estudió en el Seminario Mayor de Toledo y fue ordenado sacerdote en la catedral de esa ciudad en 1980. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado entre las diócesis de Toledo, Barcelona y Terrassa.

Tras la erección de la diócesis de Terrassa, en 2004, se incardinó en ella y fue nombrado Vicario General. Además, ha sido rector de la Catedral de Terrassa (2004-2006) y es, desde el año 2006, rector del Seminario Mayor Diocesano.


Las reacciones al nombramiento episcopal no se han dejado esperar. Voces críticas y laudatorias ya se han escuchado en diversos medios.

Entre los primeras está la del diario catalán La Vanguardia desde donde el periodista Oriol Domingo titula en su columna de opinión: «Nuevo obispo en Terrassa. Victoria del conservadurismo toledano», lamentando el nombramiento por considerarlo contrario a la espiritualidad y estilo catalán y muy en la línea «toledana».

Por el contrario, el blog Germinans Germinabit expresa su alegría por el ombramiento de Salvador Cristau como obispo auxiliar de Terrassa: Según este medio:

- El nombramiento significa un premio más a la "línea toledana", a los sacerdotes que estudiaron bajo la tutela de Don Marcelo González, en un ambiente de gran espiritualidad y de fidelidad a la doctrina oficial de la Iglesia. Cada vez son más los obispos que se formaron en aquel Seminario, y en Cataluña ya son dos, que no es una mala proporción.

- El nombramiento significa un premio a la diócesis de Terrassa, sin duda la que está más en forma de todas las catalanas. En una situación sociológica muy parecida a la de Barcelona, desde Terrassa se ha demostrado que se pueden hacer las cosas bien y tener una diócesis en que las cosas funcionan, se actúa con prudencia pero con rectitud, y no se da juego a los que hunden a la Iglesia desde dentro. Otras diócesis de mayor relevancia como Sevilla, Málaga, Santiago de Compostela, Toledo… carecen de obispo auxiliar, y se equipara en auxiliares con diócesis como la mismísima Barcelona.

- El nombramiento significa un premio por el Seminario de Terrassa, el más numeroso de Cataluña, en el que tienen que hacerse nuevas habitaciones para los nuevos seminaristas que cada año van creciendo en número. Los números del Seminario del que Salvador Cristau es su actual rector son espectaculares, nada que ver con el Seminario de Barcelona de Mn. Josep M. Turull, al que ha superado claramente, siendo una diócesis mucho más pequeña.

- El nombramiento es un premio para el obispo José Ángel Saiz Meneses, que en pocos años ha demostrado su valía en la diócesis de Terrassa y que ha sido merecedor de la confianza de Roma, sus dos vicarios generales (Pardo y Cristau) han sido nombrados obispos, ¿se puede pedir una muestra mayor de confianza desde las altas instancias vaticanas?

Además este nombramiento también significa:

- Un revés para el progresismo nacionalista catalán, el que echó de Barcelona a Don Marcelo, y que ahora tiene que ver como su herencia es la que ocupa los palacios episcopales de un montón de diócesis. Aquellos seminaristas que huyeron de aquella Barcelona dominada por el progresimo y se refugiaron bajo la protección de Don Marcelo como Saiz o Cristau hoy han llegado a la dignidad del episcopado. En estos momentos los obispos catalanes claramente identificados con el nacionalismo y el progresismo se encuentran en la via muerta: Sistach a dos años de su renuncia y Vives presumiblemente perpetuado en Urgel con su flamante nombramiento de arzobispo "ad personam". El resto de obispos, siempre con alguna sorpresa poco agradable de vez en cuando, van por otro lado. (dos "toledanos", tres valencianos, un ex-Opus Dei, varios "hijos espirituales" de Don Ricardo…)

- Un revés para nuestro n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach, que durante sus seis años al frente de la archidiócesis de Barcelona ha sido incapaz de colocar un sólo obispo de su cuerda (porque a Taltavull que lo aceptó a regañadientes ahora quiere sacárselo de encima cuanto antes). En cambio un simple obispo de una diócesis menor, sin ser Cardenal ni arzobispo, ha colocado a sus dos hombres de confianza en el episcopado. Y el nombramiento se hace precisamente en estos días en que el cardenal Sistach presume públicamente de que es poco menos que el mejor amigo de Benedicto XVI, aunque la realidad demuestra ser bien distinta.

Pero también tenemos que afirmar algunas pequeñas reservas y sobre todo un deseo para el futuro:

- Nos gustaría que los próximos nombramientos de obispos en Cataluña primaran el perfil de candidatos más valientes, más decididos y sin miedo a plantar cara a los que han destruído desde dentro nuestra Iglesia catalana. Sin ambiguedades ni dobleces, personas con carisma y con buena preparación intelectual y doctrinal, que hablen claro y que no se oculten cuando se les necesita.

- Nos gusta particularmente la linea seguida en las diócesis vascas, donde los nombramientos han sido más contundendes, claros y efectivos, en la linea de la ruptura con una forma de hacer Iglesia que ha llevado al hundimiento de aquellas diócesis, como también ha sucedido en Cataluña.

- Sabemos que los últimos nombramientos de obispos cuentan con el apoyo directo del obispo Saiz Meneses y con la bendición de Don Ricardo Carles, cuya sombra siempre es alargada. Nadie duda de la bondad de los personajes ni de su fidelidad doctrinal, pero ya nos hemos llevado algunas sorpresas como las recientes desobediencias de Piris en Lleida o la conferencia de Jordi Pujol en la Girona de Pardo. Por ello queremos obispos que den garantía total de fidelidad inquebrantable a la Iglesia por encima de todo, y que no acaben doblegándose a otros intereses o a su comodidad personal. La Santa Sede debe encontrar un amplio abanico de información en Cataluña para tener candidatos con el perfil adecuado para los próximos nombramientos.