«Alejados de las valoraciones catastrofistas de informes exagerados que intentan captar la atención del ciudadano asustado, se puede afrimar con rotundidad que antes de siete años (2018), habitarábn en Cataluña más de 500.000 musulmanes nacionalizados». Esta el la principal conclusión de un estudio publicado a finales del mes de febrero por el Grupo de Estudios Estratégicos y firmado por el Policía Nacional y experto en asuntos de inmigración y terrorismo, Rodrigo Gavilán.

Estas cifran supondrán el 8% de la población de Cataluña, a la que, señala el informe, «habrá quie ir sumando el índice de natalidad de 3 hijos por pareja, en contraposición del 1,5 hijos por pareja de los actuales catalanes».

El informe señala que «hasta 2002, la ciomunidad autónoma catalana, sin duda alguna, era uno de los motores de la economía española» y desde 1995 los inmigrantes que se iban quedando irregularmente en nuestro país eran principalmente originarios del Magreb. «Lo cierto es que en 1995 no era difícil escuchar en las calles de Casablanca  a jóvenes marroquíes manifestando al turista español que un amigo, un primo o un hermano, ya estaban sin papeles asentados en Gerona, Tarragona, Lérida o Barcelona». Esa información se transmitía con rapidez por vía oral.


Así se llegó a la siguiente situación: En 2001 «en determinados barrios de ciudades como Figueras, Salt, Rosas, Badalona, Santa Coloma, Tarrasa, Rubí, Vic, Reus, Tortosa y Valls, la densidad de la población musulmana rebasaba el 5%».

En los últimos ocho años, según el informe, se han abierto en Cataluña más de 200 mezquitas y oratorios, construcciones que siempre se han visto inmersas en polémicas sociales. Esta afluencia masiva de musulmanes provocó que, en 2001, se creara el Consejo Islámico de Cataluña.

Por otra parte, ya existen varios lugares en Cataluña donde centenares de musulmanes «ocupan rezando parques públilcos y plazas. Es el caso de la plaza de Camarón de la Isla en BAdalona, donde cada viernes se concentran más de 500 musulmanes. En el polideportivo de Santa Coloma se concentran en torno a 200 cada viernes».

Según el informe, uno de los episodios más conflictivos que se recuerdan, fue el encuierro producido en la catedral de Barcelona el 6 de junio de 2005. En aquellña ocasión, «mil inmigrantes irregulares -la mayoría paquistaníes- irrumpieron en medio de la celebración de una misa». Fueron desalojados por la Policía y, según detalla Gavilán, «los agentes encontraron en su interior un espectáculo dantesco. Centenares de defecaciones y orines se desperdigaban en el interior del recinto cristiano de referencia de Cataluña -hechos por los que nadie ha pedido perdón».


Junto a la actividad normal de los fieles musulmanes, se ha dadocon cierta frecuencia la circunstancia de haberse detectado estructuras relacionadas con el terrorismo de raíz islamista.  Así, recuerda el informe, en 2003 fueron detenidos varios líderes religiososo musulmanes en una escuela coránica de Santa Coloma, que fueron procesados acusados de reclutar inmigrantes mususlmanes y enviarlos a combatir a Irak, Afganistán y Chechenia.