Sor Virginia es hermana de Santa Gianna Beretta, una médico cirujano y pediatra que en el año 1962, cuando estaba embarazada de su cuarto hijo, se enteró que padecía de cáncer y prefirió continuar con su embarazo, arriesgando su vida para salvar la de su hija.
 
Teniendo en cuenta la cercanía de sor Virginia con Gianna, y siendo ella una representante de la defensa de la vida, los organizadores del 2º Congreso Internacional de Familia decidieron invitarla para que de su testimonio a favor de la vida humana y de la familia. Según los organizadores, la participación de Sor Virginia esta prevista como cierre especial del evento.
 
Sor Virginia Beretta, nacida en Bérgamo (Italia) el 6 de agosto de 1925, fue la hermana menor de santa Gianna Beretta Molla y la undécima de trece hermanos. Al contar la historia sobre su infancia, sor Virginia dice que «habiendo volado al Cielo en muy tierna edad nuestras dos últimas hermanitas, en la práctica Gianna y yo quedamos como las dos más pequeñas, y entre nosotras dos siempre hubo una relación del todo particular».
 
«Gianna fue siempre para mí la compañera de juegos y de estudios, hasta que conseguimos las dos el título en Medicina y Cirugía en la Universidad de Pavia, el año 1950, que logramos para satisfacer el deseo de nuestro padre que quería que todos tuviéramos estudios superiores», agregó.
 
La religiosa recordó que «con Gianna he compartido alegrías y dolores, los compromisos de apostolado en la Ciudad de Magenta donde vivíamos, en la Acción Católica y en las Conferencias de San Vicente de Paúl (dedicadas a la caridad) hasta que, completados los estudios, yo respondí al llamado del Señor de consagrarme a Él, ingresando al Instituto de las Madres Canosianas», informa ACI.
 
La religiosa relató que «después de la profesión de votos perpetuos, partí como misionera para la India, desde donde, de forma inesperada y providencial, el Señor me hizo regresar a Italia a tiempo para alcanzar a Gianna, justo cuatro días antes que ella muriera. Pude así asistirla y confortarla en esos momentos tan dolorosos y preciosos a los ojos de Dios, y de esos momentos guardo un recuerdo muy vivo».
 
Santa Giana Beretta fue canonizada por el Papa Juan Pablo II el 16 de abril de 2004.