Según una encuesta realizada por la prestigiosa firma demoscópica italiana Doxa para el sitio web «Messa in latino» y la asociación francesa «Paix Liturgique», el 63% de los católicos italianos practicantes acudiría a la misa tradicional (en latín y gregoriano) al menos una vez al mes si tuviera posibilidad de hacerlo, y el 40 % todas las semanas.

La encuesta refleja que el 64% de los católicos practicantes italianos tiene conocimiento de que el julio de 2007 el Papa Benedicto XVI confirmó, a través del motu proprio «Summorum Pontificum», que la misa puede ser celebrada tanto en la forma moderna llamada «ordinaria» o de «Pablo VI» (esto es, en lengua vernácula, con el sacerdote dirigido hacia los fieles y recibiendo la comunión de pie) como en la forma «extraordinaria» o «de Juan XXIII», en latín y gregoriano, con el sacerdote dirigido hacia el altar. Esta cifra disminuye hasta el 58% si se considera a todos los católicos, practicantes y no practicantes.

Favorables a la coexistencia
Según el citado informe demoscópico, el 71% de los católicos italianos se muestra favorable a la coexistencia natural entre ambas formas de celebrar la misa en la propia Iglesia.

Se trata del primem trabajo de estas características realizado en Italia y, según «Paix Liturgique», «la investigación recuerda con fuerza que los fieles ligados a la forma extraordinaria del rito romano son extremadamente numerosos y no pueden ser reducidos de manera simplista a los que pertenecen a la Franternidad Sacerdotal San Pío X». Para «Paix Liturgique», esta precisión «es importante porque algunos obispos constantemente intentan reducir el debate litúrgico a la Fraternidad Sacerdotal quem en realidad, sólo reagrupa a una minoría de todos los fieles ligados a la forma extraordinaria del rito».

Por contra, la adhesión a la forma extraordinaria no es más que la expresión de «muchísimos fieles que han permanecido ligados a la expresión de la fe de sus padres y no piden otra cosa que poder manifestarla de nuevo».