En la sesión inaugural de la XCIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, su presidente y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha alertado en el marco del Año Sacerdotal inaugurado el pasado mes de junio, de que los problemas en el campo vocacional «no son pocos» en las diócesis españolas.

Así, ha destacado que «los sacerdotes somos menos y de más edad que hace algunos años» y que «no podemos dejar de atender a los datos que nos muestran una realidad preocupante: cada sacerdote secular ha de atender, como término medio, a 3.445 personas (en algunas partes de España el número se eleva hasta 9.000); mientras tanto, la media de edad del clero diocesano español es de 63,30 años (alcanzando en algú nlugar los 72,04 años)».

La preocupación sobre esta realidad se agrava, según ha señalado el cardenal Rouco, por las circunstancias que obligan a los sacerdotes rurales a hacer largos desplazamientos para atender a una infinidad de pequeñas comunidades «que no reuúnen a veces más de diez personas  de edad avanzada». Enb las zonas urbanas, por contra, la preocupación se centra en el hecho de que «uno o dos sacerdotes se ven obligados a servir a dos o tres decenas de miles de personas de muy distintas edades y condiciones culturales y religiosas».

Aún así, el presidente de la CEE ha señalado que «si el momento es grave y apremiante, la esperanza es más honda y la motivación apostólica nos urge más».


El cardenal Rouco ha señalado también que «los obispos continuamos preocupados, junto con los porfesores y muchos padres de alumnos por la deficiente regulación jurídica de la enseñanza de la Religión y Moral Católica en la escuela» que se deriva -ha apuntado- de la «aplicación normativa de la LOGSE». Una regulacion que a jucio del cardenal, «no se adecua a lo previsto en el Acuerdo sobre Educación y Asuntos Culturales entre la Santa Sede y España». «La crarencia de una verdadera alternativa académica coloca a los profesores y alumnos de Religión y Moral Católica en una en una permanente situación de verdadera heroicidad pedagóciga».

El presidente de la CEE también ha señalado el carácter adoctrinador de las asignaturas denominadas Educación para la Ciudadanía como otro de los factors educativos preocupantes en un momento en el que diversas voces parecen abanderar un intento de pacto escolar. El prelado ha recordado, por último, que  los titulares del derecho fundamental a la educación son «en primer lugar, los padres de familia y la sociedad con las diversas instituciones que la integran» y el Estado, de forma subsidiaria.