Los partidos mayoritarios en el Congreso de los Diputados, PSOE y PP, han impedido que se apruebe la incitativa de la coalición formada por Esquerra Republicana  de Catalunya (ERC), Izquierda Unida (IU) e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) para que la Cámara baja reprobara las palabras del Papa Benedicto XVI sobre el uso del preservativo, pronunciadas en su viaje a África el pasado mes de marzo.

Asimismo, los grupos parlamentarios de CiU y PNV tampoco apoyaron la proposición no de ley que se debatió en la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo y que pretendía instar al Gobierno a protestar «por vía oficial y diplomática», a través del embajador español ante la Santa Sede, contra las declaraciones del Papa.

El PSOE finalmente se ha abstenido al considerar que no era el Parlamento el lugar para reprobar al Papa , pero afirmar su absoluto desacuerdos con las declaraciones objeto de polémica.

De este modo, el bloque ERC-IU-ICV  se quedó  solo en su propuesta.

«Pone en peligro la libertad religiosa»

La Cconferencia Episcopal Española ha lamentado que en su día se admitiera a trámite la propuesta y que hoy se haya votado y ha asegurado, a través de una nota oficial, que «con tales acciones el Parlamento pone en peligro la libertad religiosa». Para los obispo españoles, «la justa distinción estre Estado y sociedad, y más en concreto, entre Estado e Iglesia, y entre el orden político y el orden moral, exige que las instituciones del Estado se abstengan de intervenir en el libre desarrollo de las instituciones religiosas, en nuestro caso, dela Iglesia católica, mientras no esté probado que atenten contra el orden público».
 
Del mismo modo, los obispos recuerdan que «el magisterio de la Iglesia propone a los católicos y a todos los hombres unos principios de vida que no quiere ni puede imponer a nadie, pero que no dejará de anunciar con toda libertad de acuerdo con la misión recibida».

Copiando al Parlamento belga

El texto de la iniciativa, presentado por el diputado de ICV Joan Herrera, reproduce la declaración de condena que aprobó el Parlamento belga para reprobar las «inaceptables» palabras del Papa. Esta propuesta, además de provocar la división del PP en la Mesa del Congreso a la hora de calificarla, levantó una polvareda de críticas entre los populares y organizaciones católicas españolas.

Además, provocó incluso que el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, llamara al presidente de la Cámara Baja, José Bono, para expresarle su queja por esta iniciativa, cuyo único objetivo, a su juicio, es atacar al Papa.
 
En su visita a África, Benedicto XVI dijo que «no se puede resolver el flagelo (del Sida) con la distribución de profilácticos: al contrario, el riesgo es que se pueda aumentar el problema».

Según explicó el Papa, la solución sólo se encuentra «a través de un doble empeño» consistente en «la humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que lleve con sí un nuevo modo de comportarse el uno con el otro y, segundo, una verdadera amistad, también y sobre todo por las personas que sufren».