(R.B./ReL) Las Misioneras de la Caridad, congregación que se dedica a asistir a las personas más pobres y desamparadas de la sociedad, conmemoró ayer con una misa solemne el que hubiera sido el 99 cumpleaños de su fundadora, inaugurando así las celebraciones que culminarán el 26 de agosto de 2010, día en que se cumple el primer centenario de su nacimiento. En un mensaje especial, la actual superiora general de las Misioneras de la Caridad, Mary Prema, consideró que el «mejor regalo» que se le puede entregar a la Madre Teresa para su cumpleaños es la «sincera voluntad de transmitir el amor y la paz de Dios a los pobres». «La llamada de todo ser humano es recibir amor y dar amor a los demás», aseguró. Por esta razón, recordó, «la Madre Teresa abrió su corazón para amar a todas las gentes. Ella sigue inspirándonos a todos para que abramos los ojos y veamos la dignidad del hijo de Dios en los pobres». La Madre Teresa nació el 26 de agosto de 1910 en Albania. Decidió hacerse monja a los 18 años y fundó su propia congregación en 1950, movida por el deseo de servir a «los más pobres de los pobres». «Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mí para que seamos su amor y su compasión por los pobres». Así es como ella misma resumía su propia misión, según recoge la biografía publicada por el Vaticano. Juan Pablo II decidió beatificarla el 19 de octubre de 2003, sólo seis años después de su muerte, con lo que su proceso de canonización se convirtió en el más rápido de la historia. Ahora, lo único que falta para que sea declarada santa es la aprobación de otro milagro realizado a través de su intercesión. Su labor también fue reconocida por numerosas personalidades e instituciones civiles de todo el mundo y en 1979 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz. Por su parte, la revista Time la incluyó en la lista de los 100 personajes más importantes del siglo pasado.