(Jorge Martínez-Pueyo/ReL) «L’Osservatore Romano» publicaba ayer una entrevista con el considerado «rey» del fútbol. En ella, Pelé ha declarado al diario vaticano que se considera «un hombre muy afortunado por haber podido encontrarme y recibir la bendición de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI». Recuerda que con los tres pontífices pudo «hablar de la vida y de Dios». Pudiendo destacar muchos otros momentos de su vida profesional y pública, Pelé destaca que estos encuentros con los pontífices «fueron momentos muy importantes para mí, que se han quedado en mi corazón». Edson Arantes do Nascimento, más conocido como «Pelé», es todo un referente en el mundo del fútbol por los inmumerables títulos que ha cosechado a lo largo de toda su carrera. Con sólo 18 años debutó en la selección nacional brasileña obteniendo la Copa Libertades. También ganó tres copas mundiales, dos copas intercontinentales y la Recopa Sudamericana e Intercontinental, entre muchos otros premios. El don de saber jugar al fútbol Sin embargo, en esta entrevista desvela que para él lo más importante no es el dinero o la fama, sino que tiene profundos valores que le hacen sentirse orgulloso y agradecido. El ex-jugador brasileño señala: «Dios me ha dado el don de saber jugar fútbol, porque realmente es un don de Dios; y mi padre me ha enseñado a usarlo». Considera que su padre fue para él «maestro de vida, de respeto al prójimo. Me enseñó que, además de saber jugar bien al fútbol, debo ser un buen hombre». Preocupado por el futuro del deporte Ante el panorama internacional futbolístico, Pelé comenta que lo que más le disgusta del fútbol actual es la violencia, una «plaga que caracteriza a toda nuestra sociedad». También opina, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, que los jugadores nuevos de los grandes equipos de fútbol actuales se dejan llevar demasiado por la gloria, y no por el amor a un deporte que, para Pelé, ha sido siempre su gran pasión. «Hoy un jugador, desde muy joven empieza a jugar pensando cuánto dinero podrá ganar. No le importa dónde va a jugar. Un jugador va al Real Madrid y besa la camiseta. Al día siguiente cambia de equipo y besa la nueva camiseta jurando amor eterno», declara en alusión al reciente fichaje de Cristiano Ronaldo, del que ya afirmado que no le parece adecuado. Concluye Pelé que estos nuevos «astros» del fútbol, en realidad, «aman sólo al que les paga más, y esto es peligroso para el futuro del deporte».