Cuando lo que uno cree en conciencia y la realidad de lo que se hace no solo choca, sino que se muestra incompatible, hay que dejarlo Barcelona, 15 de enero de 2009. Entrevista a Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-cristians, editor de ForumLibertas.com y miembro del Pontificio Consejo para los laicos. Jorge Enrique Mújica: Temas como el aborto, la eutanasia o la equiparación al matrimonio de uniones homosexuales, están a la orden del día, no sólo en España. Uno de los logros de la ideología dominante ha sido que muchos crean que quienes se oponen a los temas mencionados es por una mera y simple cuestión religiosa. Lo peor es que muchos creyentes asumen esta postura y bajo un “yo creo, pero no puedo imponer mis creencias a los otros”, abdican en la defensa de la verdad, de la belleza y del bien que está detrás. ¿Constata usted también esto? ¿A dónde puede llevarnos un pensamiento así? ¿Hay algo que hacer? Josep Miró i Ardèvol: Sí, claro hay mucho que hacer. Para concretarlo en breves términos diría que necesitamos: 1. Formar a los cristianos en sus fundamentos y en la acción. Lo que falla son los cimientos y lo que vacila es su aplicación. Solo la acción que es portadora de sentido de los cristianos en la sociedad, puede ser la escuela que necesitamos. 2. Un proyecto cultural cristiano, es decir una propuesta a la sociedad que nacida de la fe, no necesita de ella para ser razonada y asumida, solo así evitaremos una situación siempre a la defensiva y reactiva. 3. La capacidad para traducir en el ámbito de las instituciones políticas, de las leyes, nuestros planteamientos en términos seculares. Jorge Enrique Mújica: Aunque el libro es de ficción, en ¿La última aparición de la Virgen? (Planeta Testimonio, Barcelona 2008), de Santiago Martín, el personaje de un político católico, y además español, tiene un rol destacado para el buen desenlace de la novela. En el mundo real, ¿qué aporta el político católico a la vida democrática de una nación? Prácticamente, ¿es posible la comunión entre política y fe? Josep Miró i Ardèvol: El ejemplo de lo que hicieron De Gasperi, Adenauer y Schuman reconstruyendo una Europa destrozada y enfrentada por la II Guerra Mundial, la capacidad para ungir idealismo y pragmatismo que facilitó la recuperación de Europa y el inicio del proceso de unión, es un buen ejemplo de lo que los cristianos pueden hacer en política. Europa tal y como la conocemos, la del Mercado Común primero y ahora de la Unión Europea es obra suya. De hecho, aún vivimos de sus rentas porque sus continuadores no han conseguido practicar una buena actualización. El Papa en su discurso en la última Asamblea Plenaria del Consejo Pontifico para los Laicos definió con mucha precisión lo que un católico debe aportar “ser coherente con la fe profesada, tener rigor moral, capacidad de juicio cultural, competencia profesional y pasión de servir al bien común”. Jorge Enrique Mújica: Josep, usted renunció a seguir formando parte de un partido político. ¿De dónde nace la fuerza para cortar con un grupo al cual incluso se llegó a amar y por el cual se luchó entregando parte de la propia vida? ¿De dónde la fractura y por qué su decisión de no continuar más en él? Josep Miró i Ardèvol: Creo que de la convicción. Cuando lo que uno cree en conciencia y la realidad de lo que se hace no solo choca, sino que se muestra incompatible, hay que dejarlo. La fractura surge del hecho que en Convergència Democràtica un católico con proyección pública lo tiene muy difícil por no decir imposible. Una cosa es votar a CDC en un caso concreto por unas razones específicas, y otro un compromiso permanente. Esto, hoy, para un católico, es muy difícil. Sólo hace falta seguir la votación de sus diputados y senadores en las respectivas cámaras legislativas. CDC se ha ido alejando de una cultura cristiana hasta llegar a puntos de cierta conflictividad. Su apoyo al Título I del Estatuto, a pesar de todas las razones doctrinales en contra, fue en buena medida el instalarse en un modelo de sociedad poco compatible con aquella cultura, y subrayo cultura, porque obviamente no me refiero a una cuestión de confesionalidad, que no tendría sentido en este contexto. Me refiero a la concepción de la persona, del ser humano, hombre y mujer, de la vida, de las instituciones insubstituibles socialmente valiosas como el matrimonio, la paternidad y la maternidad, para citar algunas referencias concretas. Jorge Enrique Mújica: Usted ha reivindicado el valor de la fe en la vida pública. Son ampliamente conocidas las iniciativas que a través de www.e-cristians.net lleva adelante (baste recordar la contra a los autobuses ateos en Barcelona, pero también las denuncias contra las clínicas abortistas, entre muchos otras). ¿Por qué luchar por unos valores cuando se va contra corriente, cuando, humanamente, todo es más costoso y sería más fácil “tirar la toalla”? Josep Miró i Ardèvol: Porque éste es el camino que nos mostró con su ejemplo Jesucristo, y siguieron sus apóstoles y discípulos. Ellos sí que lo tenían difícil. Lo nuestro es un camino de rosas. Lo malo es que demasiados cristianos son incapaces de comprometerse en esa vida pública, olvidando que no es un añadido más o menos graciable, sino un deber ligado a la fe que profesan. Jorge Enrique Mújica: Hace algunos meses se constituyó Políticos y Parlamentarios por la Vida, en Ciudad de México. Es un grupo significativo de personajes de la vida política iberoamericana (y no sólo) del cual usted forma parte. ¿Cómo nació este proyecto y qué pretende exactamente? Josep Miró i Ardèvol: En realidad el proyecto nación un tiempo antes en Chile, donde este grupo es muy importante dado que congrega a representantes de la mayoría de partidos del arco parlamentario. Su objetivo es promover los fundamentos humanos en las instituciones, es decir la vida, el matrimonio natural, el derecho de los padres a la educación de los hijos. España por una parte y el Parlamento Europeo por otra deberían ser capaces de sumar esfuerzos en este sentido, más allá de las etiquetas políticas. Jorge Enrique Mújica: ForumLibertas.com es uno de los diarios digitales que se ha constituido en referente de la vida social, política, cultural, económica y religiosa de España y el mundo. Es de los pocos digitales que le hacen sombra a las ediciones en internet de periódicos como El País o El Mundo. El éxito, en pocas palabras, es notable y usted es su editor… Josep Miró i Ardèvol: Bueno por realismo debo decir que somos todavía pequeños, que debemos continuar creciendo al ritmo actual, y mejorando. Creo, eso sí, que hemos conseguido dar una perspectiva cristiana desde la libertad a la realidad, bien mostrándola desde otro ángulo, bien aportando nuevos datos, introduciendo nuevos niveles de lectura a la narración que hacen los grandes medios, en buena medida servidores, no de los hechos, sino de que éstos se ajusten a lo políticamente correcto (y a los intereses mercantiles de cada grupo, claro está). Jorge Enrique Mújica: Si me permite unas preguntas más íntimas –ya son las últimas–, ¿cómo aprendió a amar a Cristo y a la Iglesia? ¿Cómo reza? ¿Hubo en su vida alguna especie de “conversión”? ¿Por qué vale la pena ser católico hoy? Josep Miró i Ardèvol: Por un sentido de necesidad, de la constatación de que te falta algo decisivo en tu vida, hasta que lo redescubres escondido en ti, la fe en Jesucristo. Entonces si haces crecer tu fe y tu capacidad de razonar simultáneamente te das cuenta de la belleza, intelectual y sensible, de la Iglesia y constatas que a pesar de sus grandes imperfecciones humanas es el lugar privilegiado donde vivir la fe. El que esto sea así es la maravilla del Espíritu de Dios, el cumplimiento de la promesa de Jesucristo. Creo que ser católico es ser muchas cosas. Es servir a Dios, un Dios que se explica en Jesucristo, y se hace inteligible sin perder su dimensión mistérica, es también una vía personal de perfección en la búsqueda de la verdad, el bien, la justicia y la belleza. Es la posibilidad de realizarte en una vida plena que va más allá de ti mismo y de tu tiempo de vida. También el participar en la realidad cultural viva más grande y completa que ha dispuesto la humanidad, aunque para esto último seguramente no es necesario creer. *** Josep Miró i Ardèvol es Ingeniero Agrícola especializado en desarrollo rural. Fue ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Catalunya en dos gobiernos, Diputado en el Parlamento de Cataluña, Concejal del Ayuntamiento de Barcelona en tres mandatos, el último como portavoz de CiU. Actualmente es Director del Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU, miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, Presidente de E-Cristians y Presidente de la Convención de Cristianos por Europa. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Més enllà de l’autonomia. Un catalanisme per al segle XXI. Columna Edicions, 1997; El desafío cristiano. Planeta Testimonio, 2005; El retorn a la responsabilitat. Editorial Mina, 2008; El fin del bienestar. Ciudadela Libros, 2008. Colabora como columnista en los conocidos diarios españoles La Vanguardia y El Mundo, y es editor de ForumLibertas (www.forumlibertas.com).