(Álex Navajas/La Razón) - Una radio sin apenas medios económicos, sin publicidad y sin subvenciones. ¿Cómo logran mantenerse? -Con la sola ayuda económica de nuestros oyentes. ¡Es un milagro continuado! Soportar un presupuesto de una radio, sin mas ayuda, es una demostración práctica de la asistencia de la divina providencia, desde el momento en que nos ponemos al servicio de la Nueva Evangelización, a la que nos llamó Juan Pablo II. Estoy convencido de que la acción de "la Madre” en este caso es fundamental. Como en las bodas de Caná, María se ocupa de nuestras necesidades, aunque luego nos toque a algunos recordárselo a los oyentes. - Sorprendente… - Nosotros somos los primeros asombrados, pero no los únicos. Por ejemplo, Mons. Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, en el contexto del Congreso Mundial de Radios Católicas, nos mostró su asombro al comprobar que todos los proyectos de comunicación católicos del mundo están en dificultades económicas, salvo dos de ellos que, son precisamente los que han renunciado a un proyecto comercial y viven de la Providencia. En concreto, EWTN (en el mundo de la televisión) y Radio María. - Eran muchos los que apostaban al principio que una radio que se dedicara sólo a hablar de Dios no tendría ningún éxito. ¿Cómo lo ve usted? -A esos les diría yo, que hagan un estudio más profundo de las auténticas necesidades del hombre y la mujer de nuestro tiempo. Yo creo que hay una sobresaturación de “frivolidad” y “politización", que hace que la alternativa de Radio María resulte una bocanada de aire fresco. En esta Casa tenemos oyentes de todo tipo. Algunos de ellos sorprenderían a muchos: Por ejemplo, el elevado número de presos que nos siguen desde sus celdas. Los enfermos son nuestro tesoro especial, las amas de casa, los profesionales del transporte, también los niños y jóvenes tienen su hueco en la radio, con programas específicos de pastoral juvenil e infantil, etc, etc. En este 10º aniversario de Radio María estamos recibiendo agradecimientos de sectores sociales muy distintos. - No están en el EGM, pero, ¿tienen alguna idea aproximada de su número de oyentes? -Todos sabemos que la finalidad del esos estudios es poner precio a la publicidad. A Dios gracias, nosotros estamos libre de esa doble esclavitud: la publicidad, que además de aburrir a la audiencia, entra en colisión en no pocas ocasiones con los valores cristianos; así como la tentación de adecuar nuestra programación a los parámetros exigidos para tener éxito y para poder competir con los medios principales. Radio María quiere ser libre de esos condicionamientos, que dificultarían la evangelización. No obstante, tenemos algunos indicativos de una importante audiencia: las propias aportaciones económicas de los oyentes, la campaña «UN OYENTE, UNA FIRMA» que el año pasado superó el millón de firmas, entregadas en acta notarial a las distintas Comunidades Autónomas para la concesión de licencias. Otro índice es el alto número de participación de los oyentes en los programas. - ¿Le da la razón a los que consideran que la COPE, la otra emisora de la Iglesia, debería retirarse de la batalla política y dedicarse exclusivamente a la evangelización? Como Director de Radio María, no me corresponde juzgar a la COPE. Radio María tiene un proyecto de temática religiosa, perfectamente compatible y complementario con otras radios católicas, si cada uno somos fieles a nuestro ideario y a nuestro carisma. - Han tenido dificultades para que les otorgaran emisoras en algunas CC.AA. ¿Cómo está actualmente la situación? - Por el momento hemos encontrado puertas cerradas y en las administraciones reina un silencio preocupante. Si nuestros gobernantes son inteligentes, sabrán que no se puede dejar fuera a tantas personas y sobre todo, a sectores tan necesitados. Si realmente quieren una radio plural, está claro que Radio María es necesaria, dada su singularidad y la inexistencia de alternativas del mismo género. - ¿Qué recuerda con especial afecto de estos diez años? -Recuerdo especialmente a los 3.400 voluntarios que colaboran desinteresadamente con Radio María. Además del voluntariado de promoción y difusión, prácticamente toda la programación se hace con cuatrocientos voluntarios. Entre ellos tenemos a profesores de universidad muy cualificados, miembros de la práctica totalidad de los movimientos apostólicos existentes en España, sacerdotes, seminaristas, incluso tenemos también algunos profesionales de otros medios de comunicación que aquí colaboran desinteresadamente. También contamos con 4 obispos que tienen diversos programas en Radio María, además de la participación de los obispos que colaboran periódicamente. - ¿Y qué le pediría a la próxima década? -Pediría dos cosas especialmente: Por una parte, a la Virgen le pido que no perdamos la fidelidad a nuestro carisma fundacional, en la medida en que crece nuestro Medio. Y, en segundo lugar, a las autoridades administrativas les pido puertas abiertas para nuestro proyecto en la concesión de licencias radiofónicas, así como en la introducción en el sistema digital de radio. - Pídale a los oyentes de RM un regalo de cumpleaños por estos diez años… -¿Tengo que escoger una sola cosa? En fin, no lo tengo fácil… No elegiré el dinero, aunque lo necesitamos; ni tan siquiera más voluntariado, que también nos vendría bien… Les pido oración y apostolado para que haya más conversiones por la mediación de Radio María.