Diez cooperantes de una organización cristiana, entre ellos un alemán, seis estadounidenses y dos afganos, murieron acribillados a balazos en el noreste de Afganistán. La organización había rechazado recibir protección.
 
Las víctimas que se encontraban en misión humanitaria eran ayudantes de la International Assistance Mission (IAM) que se desplazaban por la región en calidad de equipo oftalmológico, informa DPA.
 
Según datos facilitados por la policía, los cooperantes fueron asesinados el jueves en la apartada región fronteriza entre las provincias de Badajshán y Nuristán. Uno de los miembros del equipo, que logró huir, acudió a la policía.
 
Aunque la IAM no quiso confirmar las muertes de manera oficial hasta que se llevara a cabo una investigación exhaustiva de lo ocurrido, el director de IAM, Dirk Frans, dijo que se estima que las víctimas eran los cooperantes del equipo de oftalmología. En el caso de la víctima alemana, por lo visto, se trataba de una mujer.
 
La IAM renunció a adoptar otras medidas que podrían disuadir a malhechores. «Nunca tuvimos protección armada», dijo Frans. «Somos una organización humanitaria que en el fondo confía en que sea bienvenida por la comunidad local. Por ello este equipo tampoco contaba con protección armada».
 
Y eso que en Nuristán, una de las provincias más peligrosas de Afganistán, operan los talibanes, mientras que en la vecina Badajshán abundan las bandas criminales.
 
El portavoz talibán Sabiullah Muyahid tachó a los cooperantes de «misioneros cristianos», lo que en la república islámica de Afganistán es una etiqueta de lo más peligrosa.
 
Sin embargo, la IAM se compromete, según asegura, a no utilizar la ayuda que preste «para fomentar un punto de vista político o religioso concreto». En los últimos meses del régimen talibán la IAM en Afganistán fue prohibida junto con otra organización de ayuda humanitaria cristiana.
 
Luego, el régimen talibán fue derrocado a finales de 2001 y la IAM prosiguió con su trabajo. La sospecha de que operaba como misionera, sin embargo, persistió.
 
La experta en Afganistán Citha Maass, de la fundación alemana Ciencia y Política dijo hoy en la emisora Deutschlandfunk que al menos en 2002 se daba por hecho que la IAM «verdaderamente realizaba misiones de manera bastante agresiva».
 
Los cooperantes no hacen un secreto de sus convicciones. Sirven a los afganos, en su mayoría estrictamente musulmanes, así lo aseguran en su informe anual de 2009, «en nombre y espíritu de Jesucristo».