Vincent Huang Shoucheng, obispo de la diócesis china de Mindong, murió el 30 de julio a los 93 años dejando una comunidad cristiana vivísima y un gran ejemplo como pastor fiel a Roma. 

De sus 60 años como sacerdote, pasó 35 en prisión, campos de trabajo o arresto domiciliario.

De los 90.000 católicos de su diócesis, más de 80.000 pertenecen a la Iglesia clandestina, no reconocida por las autoridades comunistas, con 45 sacerdotes, más de 200 monjas, más de 300 laicos consagrados y cientos de catequistas, según datos de la agencia AsiaNews.

Por el contrario, la jerarquía paralela controlada por las autoridades comunistas, con el obispo oficialista Zhan Silu, apenas cuenta con algunas parroquias y una docena de sacerdotes. 



 A modo de venganza, al morir el obispo Vincent Huang Shoucheng, las autoridades prohibieron que en el funeral se exhibiesen sus símbolos episcopales, que no reconocían: se prohibió que se le velara con la mitra y el báculo. Solo permitieron que visitiese su cruz pectoral y su anillo.

Pero sí dieron permiso para que se le honrase con flores... y entonces fue cuando los fieles colocaron las flores formando una mitra y un báculo de adornos florales. 

Aunque la Policía limitaba mucho los accesos, miles de fieles consiguieron llega a la Catedral local para despedirse de su pastor: unos 3.000 dentro del templo, y otros 10.000 fuera.



Los observadores comparan este funeral con el del pasado obispo, en 2005, monseñor Xie Shiguang.

Hace 11 años, tomar fotografías era imposible. Hoy, con la abundancia telefófonos móviles lo imposible era prohibirlas. En aquel año se prohibió hacer una procesión funeral. Esta vez se ha permitido un cortejo de 20 vehículos. 



Al obispo Huang le sucede Vincent Guo Xijin, de 58 años de edad, que tampoco cuenta con el reconocimiento estatal como obispo y que ya ha estado en prisión en tres oportunidades.