“Otra guerra significaría el final para nosotros los cristianos”. Lo indicó este miércoles el obispo auxiliar de los católicos caldeos de Bagdad, Saad Syroub, en declaraciones telefónicas realizadas a Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Para el prelado, la actual situación es consecuencia del conflicto que inició en 2003 y de la ineficiencia del nuevo sistema democrático “que no puede funcionar si no existe una verdadera reconciliación”. Para monseñor Syroub, más que a una intervención militar externa, es necesario buscar una presión de la comunidad internacional para que las facciones internas encuentren un acuerdo.

“Ha pasado más de una semana -recordó el obispo caldeo- de la invasión realizada a Mosul por el Estado Islámico del Irak y del Levante, y aún no hay un proyecto político común. Solamente un Irak reconciliado en su interior puede reaccionar a los peligros externos. Las poblaciones chiítas y sunitas tienen que entender que con la violencia no se resuelve nada”.

De otro lado el grupo insurgente, asegura en su cuenta de Twitter haber eliminado a 1.700 soldados iraquíes. En las fotos se ven a combatientes con vehículos y equipos militares que incautaron cuando tomaron el control de las ciudades de Mosul y Tikrit, y a soldados echados a tierra mientras los milicianos le apuntan las armas.

Sobre una posible intervención militar de potencias extranjeras, el arzobispo caldeo de Mosul, Amel Shamon Nona, le indicó a la agencia Fides: “Aquí en Iraq ya hemos visto muchas veces que las intervenciones de guerra y militares no resuelven nada y los problemas más pronto o más tarde, vuelven a salir de formas aún más devastadoras. Se debe encontrar un lenguaje común los instrumentos del diálogo de forma que se pueda involucrar a todos los iraquíes”.

Desde Kirkuk, el sacerdote caldeo Kais Mumtaz indicó a Fides que “el avance de la milicia de Isil ha sido posible sólo porque una parte de la población sunita los apoya contra el gobierno central y porque el ejército ha huido, dejando las armas y vehículos en sus manos. Si el único camino elegido es el del enfrentamiento militar sectario, esto llevará a la destrucción del país”.

De otro lado, el patriarca de Babilonia de los Caldeos Louis Raphael I Sako propuso este miércoles la creación de un “gobierno de unidad nacional” como respuesta política a las divisiones sectarias que podrían conducir a la desmembración de Irak.

Sobre la situación en Bagdad, monseñor Saad Sirop Hanna, obispo auxiliar de los caldeos, le indicó a Asia News que en la capital de Irak se respira una atmósfera de "calma aparente", pero la gente está en la espera "de lo peor", quien puede "corre a hacer compras para acumular reservas", en vista de un posible asalto de los milicianos. O sea que se vive un clima "de miedo, mezclado con la espera". El prelado añadió que "mucha gente está dejando la ciudad", algunos en dirección hacia el Kurdistán al norte, otros hacia Turquía. Pero lo que más preocupa a los vértices de la Iglesia caldea es el éxodo de los cristianos que, de hecho ya inició.

La Iglesia en Irak ha siempre combatido la idea de la división del país en tres regiones:chiíes al sur y este, suní al oeste y curda al norte, y esta hipótesis parece tomar fuerza.

Por su parte el primer ministro de la región autónoma del Kurdistán Nechirvan Barzani, en declaraciones a la BBC dijo que Irak como lo hemos conocido hasta ahora, podría no existir más y que se vuelve muy difícil pensar que la situación pueda retroceder y volver a ser lo que era antes de la avanzada de las tropas islamistas.