En los últimos meses, tres misioneros españoles en África fueron asesinados en distintas circunstancias: uno en Burkina Faso, por yihadistas; otro en Mozambique y una misionera en República Centroafricana, al parecer por criminales comunes.

Pero los misioneros españoles que han celebrado el Día de África este sábado 25 de mayo no piensan desanimarse: están enamorados de Dios, enamorados de África y van a seguir acercándose a Él a través de sus hermanos africanos.

Hay unos mil misioneros españoles en África, aproximadamente un 12% del total de misioneros españoles en el mundo; y piensan seguir allí.

África, un primer amor

La agencia Europa Press ha hablado, por ejemplo, con la misionera española en República Democrática del Congo Victoria Braquehais, que desde los 12 años quería ser misionera en África. "Un día llegó a mi casa la revista de los Misioneros Combonianos y leí una frase: 'Como el humo tiende a subir, como el agua a bajar, así de pronto surgió mi vocación'. Es lo que yo sentía", recuerda.

Para ella, África es su "primer amor" pues este continente siempre ha estado "muy unido" a su "experiencia de Dios". "Me revela su rostro, hay algo de Dios en la gente, en la naturaleza", asegura, al tiempo que reconoce que, aunque ella ha nacido en España, cuando vuelve a África tras unas vacaciones en su país natal, se siente "como en casa".

Braquehais realiza su misión en el poblado de Kanzenze, situado en la provincia de Lualaba, al sur del país y aunque indica que no puede hablar de las necesidades de todo el continente porque es algo "muy ambicioso" -en África hay 54 países-, sí enumera algunos de los problemas más acuciantes en República Democrática del Congo.

"Arreglaría las comunicaciones, las infraestructuras, las carreteras y el tren, eso activaría la economía y favorecería los contactos", asegura la misionera en una entrevista con Europa Press. Además, señala las necesidades de acceso a cuidados médicos, a alimentación y educación. En este sentido, resalta la labor de Manos Unidas. "Nos apoya muchísimo", arma.

"Entregar la vida por Jesús es una gozada", dice la misionera.

Victoria Braquehais explica que en Congo, aunque no salga en televisión, el cólera mata mucho más que el ébola (que ahora también mata mucho, en un nuevo brote)

El peor brote de ébola... pero el cólera no sale en la TV

En su zona, dice, sólo hay los peligros "normales", es decir, la malaria, la fiebre tifoidea, la criminalidad común... en otras zonas de Congo hoy hay un brote de ébola con más de mil muertos y cerca de 2.000 contagiados.

"Aquí hemos tenido miles de muertes por cólera y esto no salido en ningún telediario, seguimos teniendo la malaria que es como una enfermedad invisible y es una de las principales causas de muerte infantil. Luego está el tema de la malnutrición, los niños se mueren literalmente de hambre", advierte.

Desde Benín, anunciar que Dios ama a los hombres

Para el misionero español en Benín Rafael Quirós, sacerdote de la diócesis de Barbastro-Monzón, África es "una parte del mundo maravillosa con grandes posibilidades", que "sigue estando oprimida, sobre todo, por los intereses económicos a nivel mundial" pero con "gente muy alegre, con ganas de vivir, de sonreír y disfrutar la vida a pesar de sus miserias y sus pobrezas".

Quirós en Bo-Fouré

Piensa que la necesidad más urgente de los africanos es "poder desarrollarse, tener oportunidades para poder, ellos mismos, sacar adelante a sus familias y sus vidas". Así lo explica a Europa Press desde la parroquia de Fô-Bouré (aquí su web en español), de la que es responsable, y que se encuentra ubicada en la mitad norte de Benín. Desde ella, impulsa proyectos para formar a las mujeres en derechos o para llevar luz a los hogares del pueblo.

Quirós recuerda que los africanos necesitan "lo básico, una sanidad mínima, una educación mínima, poder comer, sobre todo, en temprana edad, y que se les deje desarrollarse, que no se les oprima ni se les tenga controlados".

El misionero español coincide con Braquerais al asegurar que "por supuesto merece la pena" ser misionero en África a pesar de los peligros, incluso después de casos como el de la misionera Inés Nieves o como los que les han "pillado cerca" en Burkina Faso y en el norte de Benín, donde "ha habido secuestros".

"Por supuesto que merece la pena ser misionero en África, por supuesto que merece la pena anunciar que hay un Dios que nos quiere y que devuelve la dignidad a las personas. A pesar de las dificultades, es una alegría, es una gozada estar allí y compartir nuestra fe y nuestra vida", ha subrayado Quirós.