Este pasado domingo 17 de febrero dos sacerdotes fueron asesinados en dos lugares muy distantes entre sí.

El padre Mendoza, de 44 años (en la foto, de azul), fue asesinado en su coche en Iribarren, Venezuela.

Y el padre Mushi, de 55 años, fue asesinado también en su coche, cuando se paraba al llegar a la puerta de la catedral de Zanzíbar, la isla de mayoría musulmana que forma parte de Tanzania.


El padre José Ramón Mendoza, fue asesinado en la noche del domingo en el estado de Lara, en Venezuela, a unos 400 km de Caracas. Conducía por la carretera que conduce al barrio El Manzano, en el municipio de Iribarren, cuando fue interceptado por un grupo de matones que se acercaron a su coche que estaba parado en un semáforo.

A la vista de los delincuentes, la reacción del sacerdote, según la información inicial de la policía, fue la de acelerar pero ellos dispararon y una bala le alcanzó en la cabeza. Su cadáver se encontró en el cruce de las calles La Ribereña y Uruguay, donde habían sucedido los hechos.

Las primeras noticias del trágico suceso se publicaron en el periódico local El Informador, que describió el crimen como un intento de robo del coche terminado en tragedia. Las autoridades locales han iniciado una investigación para determinar lo sucedido.

Según una nota enviada a la Agencia Fides, el padre José Mendoza era párroco de San Juan Evangelista, en el barrio de Brisas de Obelisco. El Arzobispo de Barquisimeto, Monseñor Antonio José López Castillo, ha visitado el deposito forense para identificar el cadáver y ha dicho al grupo de fieles que se han reunido en el lugar que “el padre Mendoza era un hombre de oración. La violencia no es el camino a seguir. Han quebrado la vida de un ministro de Dios. Los que han hecho esto le han quitado la vida a un inocente”.

La Archidiócesis ha emitido una declaración llamando a todos a respetar la vida y pidiendo a las autoridades venezolanas que detengan la violencia. En 2010, otro sacerdote fue asesinado en Venezuela en el estado de Bolívar. En América Latina ya son cuatro los sacerdotes asesinados desde el comienzo del 2013.


El asesinato del padre Evarist Mushi en Zanzíbar, África oriental, tiene algunos parecidos con el del padre Mendoza: criminales comunes disparándole en el coche. Pero no fue por la noche, sino a primera hora de la mañana, cuando llegaba a las 7 a la catedral de San José de Zanzíbar para celebrar misa.

“No sabemos por qué ha sido asesinado el padre Evarist, estamos a la espera de los resultados de la investigación policial”, declara a a la agencia Fides Augustine Shao, el obispo de Zanzíbar. "El sacerdote estaba bajándose del coche cuando dos personas en moto se le acercaron. El pasajero de la motocicleta le ha disparado tres veces mientras aún estaba dentro del coche”, explicó el obispo.

Ya ha habido algunas detenciones y la policía interroga a los sospechosos.



El obispo Augustine Shao cree que el asesinato está relacionado con amenazas y ataques previos. En los últimos días, algunos periódicos habían publicado la noticia de amenazas explícitas, en las que se avisaba de asesinatos de obispos y sacerdotes.

Y el pasado día de Navidad, por la tarde, un pistolero disparó e hirió gravemente a otro sacerdote local, Ambrose Mkenda, que salvó la vida por la rapidez de los médicos y 40 días después aún se recupera de sus heridas en el hospital (en el vídeo bajo estas líneas).





Durante el año 2012 tres iglesias católicas en Zanzíbar fueron quemadas y otras iglesias cristianas sufrieron la misma suerte. "No sabemos cuán grande es el grupo que ha estado atacando a los cristianos en la isla, pero sin duda es un grupo fuerte”, dice el Obispo.

El archipiélago de Zanzíbar tiene 1,2 millones de habitantes, y sólo un 3% es cristiano. Pero no está claro que detrás de los ataques haya grupos de terrorismo islámico.

En 2012 fueron asesinados en todo el mundo 10 sacerdotes católicos, según el informe de Fides: 6 de ellos en América Latina, 3 en África y uno en Líbano.