Monseñor Taddheus Ma Daqin, obispo auxiliar de Shangai (consagrado pasado sábado 7 de julio con la aprobación papal) no se muestra en público.

Mostrando su valentía y liderazgo, el obispo Ma dijo ante las más de 1200 personas que estaban presentes durante la ceremonia (incluyendo oficiales del gobierno) que no sostendría ninguna de las posturas de la Asociación Patriótica de los católicos chinos (CCPA). Al momento de su ordenación era vicepresidente de la CCPA de Shangai y miembro del comité nacional de la CCPA.

Este organismo fue creado por el gobierno de Pekín al final de los años 50 para controlar a la Iglesia católica, pero Benedicto XVI dejó muy claro, en su carta de 2007 a los católicos de China, que esta asociación era «incompatible» con la doctrina católica.

«Después de la ordenación de hoy, dedicaré cada esfuerzo al ministerio episcopal. No es conveniente que yo sirva más a la CCPA», declaró el obispo Ma.

Los más de 1000 católicos que se encontraban reunidos en la catedral estallaron en un aplauso ante este anuncio, según indicó UCA News. Es la primera vez (en la historia moderna y tal vez de todos los tiempos) que un obispo de la comunidad de la Iglesia “abierta” hace una declaración tan audaz durante su ordenación.

El obispo jesuita de 96 años, Aloysius Jin Luxian, que guía a la comunidad de la Iglesia “abierta” en la megalópolis de 23 millones de personas, y que está en comunión con el Papa, ofició esta solemne ceremonia en la catedral de San Ignacio; además, participaron otros cinco obispos (cuatro de ellos reconocidos por la Santa Sede).

Con la ordenación del obispo Thaddeus Ma Daqin, la Iglesia católica en Shangai, que está compuesta por dos comunidades (una “abierta” y reconocida por el gobierno, y otra “subterránea” y sin este reconocimiento, que suman más de 100 sacerdotes y 150.000 católicos), cuenta con cuatro obispos: Aloysius Jin Luxian, Thaddeus Ma Daqin, Joseph Xing Wenzhi y Joseph Fan Zhongliang. Todos en comunión con la Santa Sede. El obispo Fan, de 94 años, es el líder de la Iglesia “subterránea”; ha estado enfermo y tuvo que vivir bajo vigilancia durante muchos años.

La Santa Sede considera a Fan como el ordinario de la diócesis y a Jin como el coadjunto. Consciente de esta situación delicada y compleja, Ma declarcó en su discurso que su ordenación era como obispo «auxiliar», aunque el gobierno y la Iglesia “abierta” le consideren como coadjunto. De hecho, muchos en Roma piensan que será Ma el que sustituirá a Jin.

Según fuentes de Uca News, el obispo Ma estaría en Sheshan, el santuario mariano que se encuentra cerca de Shangái, pero las autoridades chinas le habrían impedido ejercitar su ministerio. El pasado domingo no pudo celebrar su primera misa como obispo en la catedral de San Ignacio de Shangai como había anunciado.

Según algunas fuentes, la declaración que pronunció durante su ordenación no fue bien recibida por las autoridades chinas, que le habrían secuestrado desde el sábado después de la ceremonia, dejando vacío su sitio en el banquete previsto tras su consagración episcopal.

Sacerdotes, religiosas y religiosos de la diócesis de Shangai recibieron el domingo un sms del celular del obispo Ma (la suya es la primera ordenación “abierta” desde hace mucho tiempo), en el que pedía disculpas por su ausencia y se declaraba cansado física y mentalmente por la ceremnia del sábado. En los sitios católicos de China han publicado peticiones de oración y de ayuno por el obispo Ma.