Asia Bibi, la cristiana pakistaní madre de cinco hijos, condenada a muerte -en base a falsas acusaciones y tras un proceso farsa- por blasfemia se encuentra todavía en la cárcel, más de un año y medio después de que fuera pronunciada la sentencia, esperando que la Corte Suprema Pakistaní examine su apelación. Mientras el asunto de la ley sobre la blasfemia parece olvidado en el país, después de que el gobernador del Punjab, Salman Taseer perdiera la vida por su valiente defensa de la mujer cristiana (precisamente durante estos días hace un año de su asesinato de manos de un radical islámico); y también después de que el ministro para las minorías religiosas, el católico Shahbaz Bhatti corriera la misma suerte por haber definido la ley como "una ley negra".

La Corte Suprema se cuida bien de fijar la fecha para la apelación, consciente del hecho de que la audiencia, si se hace y cuando se haga, constituirá el ojo de un ciclón dramático, en un país que de día en día parece cada vez más un rehén de las fuerzas que usan el Islam radical con finalidades políticas. Asia Bibi, instrumento sin culpa de una batalla mucho más grande que ella, vive de manera conmovedora esta prueba que seguramente no ha querido ni pedido. Un equipo del Centre for Legal Aid, Assintance and Settlemente (CLAAS), la organización pakistaní que ofrece defensa legal, asistencia y eventual refugio a las víctimas de la ley sobre la blasfemia, la ha visitado la víspera de Navidad, para comprobar cuáles son sus condiciones, después de que algunos reportajes hubieran hablado incluso de torturas.

Asia Bibi declaró que fue maltratada en octubre por una mujer guardia carcelaria, nombrada a posta por la prisión de Sheikhupura para protegerla. En un determinado momento, la vigilante trató de entrar a la fuerza en su celda, pero los otros guardias intervinieron para detenerla, y fue suspendida del servicio por mal comportamiento. Asia Bibi fue encontrada en buena forma física y mental, pero afirma que encuentra muy dolorosa la separación de su marido y de los tres hijos pequeños. Y dice que siente mucho dolor por la muerte de Salman Taseer y de Shabaz Bhatti, que trataron de defenderla.

Pero lo que más la hiere es el modo en el que se gestiona su caso y la falta de interés por parte de los investigadores para buscar la verdad sobre las acusaciones de blasfemia contra ella. "Estoy sufriendo a causa de acusaciones falsas de blasfemia, se me acusa falsamente de haber faltado al respeto al Profeta. Nunca he pronunciado una palabra contra la dignidad del Islam. Y no puedo ni siquiera imaginarme insultando al Profeta. Las acusaciones de blasfemia no tienen absolutamente ningún fundamento".

Asia Bibi pide que se siga rezando por ella: "Necesito vuestras oraciones, con la gracia de Dios estoy segura de que saldré sana y salva de estas acusaciones falsas y rezo para ello". "Rezo todos los días por mi país –ha añadido- y rezo a Dios para que proteja Pakistán. Y rezo sobre todo por aquellos que dan una mala imagen de Pakistán en el mundo, y rezo también por aquellos que me han acusado falsamente, para que el Señor les dé sabiduría, y para que no mezclen a personas inocentes en casos de este tipo".

Uno de los problemas que se puede presentar en el caso de Asia Bibi si se llega a discutir en la Corte Suprema será el de su seguridad, en el tribunal y fuera de él. No es inusual que los acusados de blasfemia aunque hayan sido juzgados inocentes por el tribunal, sufran una ejecución extrajudicial por parte de asesinos fundamentalistas. Muy a menudo, la solución es hacerles huir, algunas veces incluso fuera del país. El coordinador en Reino Unido de CLAAS, Nasir Saed, ha pedido a los cristianos que recen por Asia Bibi y por el resto de los encarcelados por blasfemia. "Asia Bibi sigue mostrando una fuerza espiritual notable a pesar de los retos a los que tiene que hacer frente para hacer caer la sentencia de muerte dictada por blasfemia. En su lucha nosotros vemos el sufrimiento real que la injusta aplicación de la ley de la blasfemia está causando a los cristianos pakistaníes. Pero es difícil prever lo que el 2012 reserva para Asia Bibi. Seguimos rezando para que se produzca un milagro, para ella y para el resto de los acusados".

A largo plazo, según Nasir Saed, la única vía de salida es una reforma de la ley sobre la blasfemia; "llevaremos a cabo una campaña muy dura con este fin, durante todo el año". Respecto Asia Bibi, la decisión es difícil. Hacer de su situación un caso ejemplar, visto el tipo de opinión pública y de instrumentalización presente en Pakistán puede dañarla, radicalizando las posiciones, especialmente si la campaña a su favor parte del extranjero. Y por otra parte, la injusticia de todo lo que está padeciendo es evidente y devoradora.