Emilio José Almajano es un sacerdote misionero procedente de Soria que lleva una parroquia en una remota zona de Camerún desde hace cuatro años. Y durante estos días el obispo de Soria, Abilio Martínez Varea, ha acudido a este país africano para conocer la labor de este misionero diocesano y para entregarle los más de 12.000 euros que los presbíteros sorianos han recogido para ayudar en esta labor pastoral.

En una carta que recoge el propio obispado de Osma-Soria este misionero explica que la visita del obispo desde España es una alegría enorme tanto para él como para la parroquia pues “hay que decir que, desde que estoy en esta parroquia, es la primera vez que va a pisarla un obispo”.

Almajano señala que Ngambe Tikar es un pueblo de unos 10.000 habitantes perdido en la selva tropical del centro de Camerún. Su aislamiento se debe a 70 km de pista de tierra que le separa del asfalto más próximo y al río Mbam que rodea todo el territorio de la parroquia y que hay que atravesar en transbordador.

La parroquia recibe el nombre de San Francisco de Asís, pues este gran santo –afirma el misionero “tuvo mucho interés en cuidar la relación con los musulmanes” e incluso durante la Cruzada cruzó el frente para reunirse con el sultán de Jerusalén. Y es que en esta zona de Camerún viven numerosos musulmanes, con los que la relación es buena.

“Esta zona de Camerún fue una de las últimas donde llegó el Evangelio. Primero fueron los protestantes luteranos venidos de Noruega, que llegaron aquí hace más de cien años. La Iglesia Católica llegó más tarde, el primer sacerdote católico que vivió aquí fue el Padre Guillemin, hace ya 52 años. Ya antes hubo una religiosa, la Hermana Simone, que venía por aquí curando a la gente y que finalmente se asentó también aquí, era toda una institución. Murió el año pasado. Todos estos primeros misioneros llegaban hasta aquí a pie, por senderos y vadeando los cursos de agua. Venían del este, Yoko, a 140 km de Ngoro, a 123 km al sur. Era toda una aventura, ellos establecieron los primeros catequistas en algunos de los pueblos y así, poco a poco, se puso en marcha la Iglesia por estas tierras. Comunidades muy pequeñas animadas por catequistas que, a veces, hacían también de maestros en pequeñas escuelas”, relata el misionero en la carta.

Fue entonces hace un cuarto de siglo cuando se decidió crear esta parroquia, y su primer sacerdote fue un misionero espiritano suizo que construyó la mayor parte de los edificios, trabajó en la traducción de textos litúrgicos a la lengua local, el tikar. Y también organizó a la gente para crear cantos en esta lengua.

La extensión de la parroquia es enorme, como media provincia de Soria. “En cinco días que estará D. Abilio por aquí no se puede visitar todo pero sí lo más significativo. Tendremos una fiesta de la cosecha en Mbioko II, la comunidad más alejada, la celebración y el viaje nos llevará todo el día. Tendremos la celebración del sacramento de la confirmación, alguna celebración en una pequeña comunidad. Nuestro Obispo podrá conocer también nuestras tres religiosas, Misioneras de Cristo Jesús, al seminarista que pasa aquí su año de pastoral, nuestros cristianos, familias, la gente del pueblo. También las autoridades tradicionales y de la administración. También conocerá de cerca nuestras dos escuelas, con 500 alumnos en total. Están al lado de la casa parroquial, cada día oirá el barullo de los alumnos en el recreo. Estamos reuniéndonos con los hermanos protestantes para tener también una celebración ecuménica en el marco del Octavario de oración por la unidad de los cristianos”, agrega el misionero.