El Papa Francisco ha celebrado este jueves la misa en la Casa Santa Marta donde ha tenido un especial recuerdo para el “noble pueblo chino”, justo cuando se celebra la fiesta de Nuestra Señora de Sheshan, María Auxiliadora”.

En su homilía, el Pontífice pidió “tomar distancia de las riquezas, porque Dios las ha ofrecido para dárselas a los otros”. Lo hacía comentando la primera lectura, del Apóstol Santiago, en la que muestra cómo los salarios de los trabajadores no remunerados claman y las protestas han llegado a los oídos del Señor.

Francisco repitió lo que el apóstol dijo a los ricos, sin usar "medias palabras", diciendo las cosas "con fuerza". De hecho, evoca riquezas "podridas". Y, recuerda el Papa, Jesús no había dicho menos: "¡Ay de ustedes, ricos!", en la primera invectiva después de las Bienaventuranzas en la versión de Lucas".

¡Ay de ustedes, ricos!. Si uno hoy hiciera un sermón como ese, en los periódicos, al día siguiente: ‘¡Ese sacerdote es comunista!’. Pero la pobreza está en el centro del Evangelio. La predicación sobre la pobreza está en el centro de la predicación de Jesús: ‘Bienaventurados los pobres’ es la primera de las Bienaventuranzas: Es el documento de identidad, el documento identificativo con el que Jesús se presenta cuando regresa a su pueblo, en Nazaret, en la sinagoga , es ‘el Espíritu está sobre mí, he sido enviado para proclamar el Evangelio, la Buena Nueva, a los pobres, la buena noticia a los pobre’. Pero siempre en la historia hemos tenido la debilidad de tratar de eliminar esta predicación sobre la pobreza creyendo que es una cuestión social y política. ¡No! Es puro Evangelio, es puro Evangelio”, dijo el Papa.


Según recoge Vatican News, Francisco instó a reflexionar sobre el porqué de una "predicación tan dura". La razón radica en el hecho de que "las riquezas son una idolatría", son capaces de "seducción". Jesús mismo, explicó el Pontífice, dice que "no se puede servir a dos señores: o sirves a Dios o sirves a las riquezas": da, por tanto, "categoría de Señor” a las riquezas, es decir,-la riqueza “te agarra y no te suelta y va en contra del primer mandamiento ", amar a Dios con todo tu corazón.

El Papa también añadió que las riquezas van "contra el segundo mandamiento porque destruyen la relación armoniosa entre nosotros, los hombres", "arruinan la vida", "arruinan el alma".

Recordó la Parábola del rico , que pensaba en la "buena vida", en las fiestas, en las vestimentas lujosas , y la del mendigo Lázaro, "que no tenía nada". Las riquezas –reiteró-"nos alejan de la armonía con nuestros hermanos, del amor al prójimo, nos hacen egoístas".

Santiago reclama el salario de los trabajadores que cosecharon en las tierras de los ricos y que no han sido pagados: alguien -dice Francisco- puede confundir al Apóstol Santiago con "un sindicalista". Sin embargo, asegura el Pontífice, él es el Apóstol "que habla bajo la inspiración del Espíritu Santo".

“Incluso aquí, en Italia, para salvar los grandes capitales, se deja a la gente sin trabajo. Va contra el segundo mandamiento y quién hace esto: "¡Ay de ti!". Yo no, Jesús. Ay de ustedes que explotáis a la gente, que explotáis el trabajo, que pagáis en negro, que no pagáis la contribución para las jubilaciones, que no dais vacaciones “- dijo el Papa Francisco.


Las riquezas, por lo tanto, tienen una capacidad que nos hacen "esclavos". Es por eso que Francisco exhortó a "hacer un poco más de oración y un poco más de penitencia", no para los pobres sino para los ricos.

“Tú no eres libre ante las riquezas. Para ser libre ante las riquezas debes distanciarte y orar al Señor. Si el Señor te ha dado riquezas es para dárselas a los demás, para hacer en su nombre tantas cosas buenas por los otros. Pero las riquezas tienen esta capacidad de seducirnos y en esta seducción caemos, somos esclavos de las riquezas”, concluyó.