En tiempos en los que el desánimo puede cundir entre los católicos ante una secularización que ha ido vaciando las iglesias, hay un signo muy potente de que Dios sigue actuando con fuerza. Se trata del aumento año a año del bautizo de adultos en un país como la laicista Francia, donde en cada Pascua cada vez más catecúmenos acuden a recibir los sacramentos de iniciación cristiana.

Muchos adultos, especialmente jóvenes, están buscando sentido a sus vidas, y la están encontrando en la Iglesia. Así lo confirma monseñor Eric de Moulins-Beaufort, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, en una entrevista con la emisora católica RCF Radio. Aunque los datos todavía no están cerrados, “lo que puedo decir -informa- es que hay un fuerte aumento de catecúmenos , más del 30% este año”.

En 2023, 5.463 adultos recibieron el sacramento del bautismo en la noche de Pascua. Una cifra que va en aumento este año. “Durante una sesión doctrinal, pude constatar la alegría de los obispos derivada de la llamada decisiva de los catecúmenos”, testimonia el arzobispo de Reims, que añade: “todos quedaron asombrados al ver la cantidad, la diversidad y la calidad de los viajes de todos".

Moulins-Beaufort confirma que los catecúmenos son cada vez más jóvenes. En diez años, la edad media del bautismo ha bajado de 40 a 30 años. Según el prelado, este rejuvenecimiento se debe a “un efecto Covid”. “En los catecúmenos hay muchas personas que desde pequeños han tenido este deseo de ser bautizados. Cuando llegan a los 30 lo hacen realidad y, en ocasiones, el tiempo de confinamiento les ha permitido reflexionar sobre el sentido de su vida”, atestigua.

Un joven catecúmeno de Montpellier en la celebración de la Llamada Decisiva y la Inscripción de los Nombres de los catecúmenos adultos.

El ejemplo de Montpellier

Un ejemplo de esta inquietud entre muchos jóvenes no creyentes hasta ahora es la archidiócesis de Montpellier.  En esta diócesis del sudeste de Francia, el prelado Norbert Turini recibió en Clermont l´Hérault a 124 catecúmenos adultos que recibirán el Bautismo en Pascua, cifra que podría ser incluso superior. Y llama la atención la imagen, pues la inmensa mayoría son muy jóvenes.

La archidiócesis informa que, como en toda Francia, en dos años, el número de catecúmenos ha aumentado significativamente. 60 adultos en 2022, más del doble este año y siguen llegando solicitudes de bautismo a las parroquias. La gran mayoría de los catecúmenos adultos tienen menos de 40 años (8 de cada 10 este año), un tercio tiene menos de 25 años. Es difícil establecer los perfiles, porque los orígenes sociales y las motivaciones que los animan son tan diversos como su distribución geográfica, pero lo que tienen en común es haber vivido una experiencia espiritual y un encuentro personal con Cristo.

 “La fe se vive en medio de una comunidad, una familia y una fraternidad”, recordó Turini en esta celebración de la Llamada Decisiva y la Inscripción de los Nombres de los catecúmenos.

En ella leyó extractos de las cartas de los catecúmenos en la que le pedían poder recibir el Bautismo: “Ya no puedo vivir sin Jesús; con él me siento viva nuevamente”, “es esta vida de Dios la que quiero, estar con Cristo y recibir el Espíritu Santo para que habite en mí”, “la Palabra de Dios es la lámpara que guía mis pasos…”.