Cuatro iglesias del centro histórico de Roma sufrieron el viernes y el sábado los ataques de un africano de 39 años, originario de Ghana, que finalmente fue detenido por la Policía tras destruir varias imágenes sagradas e intentar hacerlo con otras, aunque en algunos casos pudo ser impedido por los presentes.


Según informa Aciprensa, el vándalo comenzó su acción en torno a las siete y media de la tarde del viernes en la Basílica de Santa Práxedes, muy cerca de la famosa basílica papal de Santa María la Mayor. Entró en la iglesia y destruyó la estatua de la santa que da el nombre a la iglesia. Después, hizo lo mismo con la reproducción en miniatura de San Antonio, a quién le cortó la cabeza, según informan varios medios italianos.

El padre Pedro Savelli, párroco de Santa Práxedes, explicó que pensó que se trataba un atentado de Estado Islámico: “El hombre estaba fuera de sí, pero gracias a Dios conseguimos echarle antes de que destruyese todo. Decía que a los niños no se les puede enseñar a creer usando las imágenes sagradas como hacemos nosotros. Antes de irse, gritó frases inconexas”.

El atacante también intentó destruir el crucifijo, pero el sacerdote logró agarrarle de una pierna y frenarle.

El hecho ocurrió cuando pocos minutos después de finalizar una Misa y justo antes de un concierto para la comunidad eslovaca: "La gente huía, escapaba. Fui capaz de detenerlo mientras estaba encima del altar. Después llegaron otras personas para ayudarme, pero él consiguió escapar, teníamos miedo, estábamos aterrorizados, no sabíamos si quizás iba armado”.

Después de este ataque, el africano prosiguió hacia Via de Colle Oppio, donde se encuentra otra de las iglesias en la que entró: la basílica de los Santos Silvestre y San Martín en el popular barrio de Monti. Allí, la emprendió a golpes contra una de las estatuas situadas en la nave central de la iglesia.


Pero el atacante no se dio por vencido y el sábado dio inicio a una nueva oleada de ataques después de las nueve de la noche. Fue el turno para la iglesia de San Vitale en la Via Nazionale –una de las principales de la ciudad–, donde atacó otras tres estatuas y un candelabro que quedaron destruidos.

Antes de ser detenido, el hombre hizo una última incursión en la iglesia de San Giovanni ai Fiorentini, en la Piazza dell’Oro. También aquí, ante fieles y turistas atemorizados, atacó algunas estatuas sagradas. De nuevo, consiguió huir pero poco después la policía le detuvo en una calle de los alrededores.