Una vez más el presidente de Portugal, el católico Marcelo Rebelo de Sousa, se ha erigido como último muro de contención frente a la legalización de la eutanasia. Por segunda vez, el mandatario portugués ha vetado la ley aprobada por el Parlamento y ha pedido una aclaración sobre “lo que parecen ser contradicciones” en el texto.

Ya el pasado mes de febrero Rebelo de Sousa frenó el proyecto salido del Parlamento y lo envió al Tribunal Constitucional argumentando que el texto era “vago” e “indeterminado”. En marzo, el Alto Tribunal tumbaba la ley de la eutanasia por su “imprecisión” en la redacción.

Durante este tiempo, los promotores de la legalización de la eutanasia han trabajado para corregir estos errores y lograr pasar el filtro del Tribunal Constitucional. Sin embargo, se han topado de nuevo con el presidente de la República, que además es catedrático de Derecho Constitucional.

En un comunicado de la Presidencia de la República recogido por la agencia portuguesa Ecclesia, se informa que el presidente pide dos aclaraciones sobre “cuestiones que sólo surgen en esta versión de la ley”.

“El decreto mantiene, en norma, el requisito de 'enfermedad mortal' para el permiso para anticipar la muerte, que venía de la primera versión del título. Pero, lo extiende, en otra norma, a 'enfermedad incurable', aunque no sea mortal, y, en otra más, a 'enfermedad grave'”, explica el comunicado.

De este modo, el Presidente pide a la Asamblea aclarar “si se requiere una 'enfermedad mortal, o solo ‘incurable', o sólo 'grave'”.

Por otro lado, Marcelo Rebelo de Sousa también pide al Parlamento que indique las razones de un “cambio considerable en el equilibrio entre los valores de la vida y la libre autodeterminación”.

"Dado que la 'enfermedad mortal' ya no es necesaria, el Presidente de la República pide a la Asamblea de la República que reconsidere el cambio en nueve meses entre la primera versión del título y la versión actual, correspondiente a un considerable cambio en la ponderación de los valores de la vida y la libre autodeterminación, en el contexto de la sociedad portuguesa”, afirma el comunicado.