Los obispos que conforman la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española han debatido en profundidad este jueves –según ha revelado el portavoz de los obispos- el asunto de los indultos a los políticos separatistas catalanes responsables del intento del golpe de estado.

La cuestión del nacionalismo siempre ha sido problemática entre los obispos, pues muchos de ellos provienen de regiones donde tiene una fuerza importante incluso entre su clero. En esta ocasión el debate no ha sido menor.

Monseñor Luis Argüello, secretario general y portavoz, ha hablado extensamente sobre este asunto ante los periodistas y ha afirmado que la Conferencia Episcopal está “como los obispos catalanes, por el diálogo”.

Sin embargo, ha reconocido que dentro de la CEE hay “opiniones diferentes”. De este modo, consideró que “los indultos ya se han producido. Nosotros hemos querido hacer un ejercicio en la Conferencia Episcopal Española de la que formamos parte obispos de diversas sensibilidades y diversas opiniones sobre cómo podría organizarse la vida política y social. Y nosotros hemos querido profundizar en la nota de los obispos catalanes para desde ella extraer unas consecuencias que seguramente ponen acentos distintos”, pero siempre apostando por el “diálogo”.



Precisamente, la nota de los obispos catalanes reunidos en la Conferencia Episcopal Tarraconense destacaba la “fuerza que tienen el diálogo y las medidas de gracia en todas las situaciones de conflicto”.

De este modo, el que es también obispo auxiliar de Valladolid ha indicado que “los obispos estamos por la aplicación de la ley, porque se respete la justicia –lo cual supone el respeto de la división de poderes-, porque no haya actitudes inamovibles, y porque se genere un clima de amistad civil y de fraternidad que haga posible abordar un asunto cada vez más enquistado, que ha ido creciendo y se ha hecho un problema en el interior mismo de la sociedad catalana y en el conjunto de España”.

En su opinión, y en nombre del órgano de los obispos, este asunto “cada vez más enquistado no se puede resolver solo desde el sentimiento”, por lo que destacó el “esfuerzo” de los obispos catalanes por “discernir” en esta situación. Así, Argüello insistió en que “no se puede elevar el sentimiento a categoría jurídica”.

Citando a San John Henry Newman, el portavoz de los obispos apeló al cultivo de la “humildad y la caridad” para resolver situaciones de dificultad, añadiendo que para que el “diálogo” no sea “una palabra hueca” debe “incorporar la escucha del otro, nombrar también los aspectos en los que no se está de acuerdo y abordarlos desde un marco compartido”.

Y al hablar de las “medidas penitenciarias de gracia” como son los indultos, Argüello ha querido recordar también a “otros miles de internos que habitan en las cárceles de España”.

Según el prelado, en la situación que se vive “se mezclan las dificultades propias vividas a lo largo de la historia de España, del encaje de todas las nacionalidades con un momento cultural relativista marcado por la emoción, el sentimiento, en el que se subrayan las identidades, se vive una particular cultura de la cancelación como si lo vivido antes no significase nada, y una propuesta constructivista para lo cual hay que deconstruir”.

Pese a todo, Argüello dijo que los obispos consideran que “la Constitución no es un dogma”. “No consideramos que sea como las Tablas de la Ley, pero marca un campo de juego para que, incluso su propia modificación sea planteada en los propios términos que la Constitución establece”.