El cardenal alemán Karl Lehmann murió este domingo 11 de marzo a la edad de 81 años. El arzobispo emérito de Maguncia, al que el Papa Francisco aceptó la renuncia el día que cumplió 80 años, fue uno de los mayores representantes del catolicismo alemán en la segunda mitad del siglo XX.

Lehmann fue consagrado obispo en 1983 siendo enviado por Juan Pablo II a Maguncia, sede de la que no se movería hasta el día que otro Papa, Francisco, le aceptó la renuncia 33 años más tarde.

Fue creado cardenal por el Papa polaco en 2001 y en Alemania fue durante años el máximo representante de los obispos. De hecho, presidió la Conferencia Episcopal de Alemania durante 21 años. Asimismo, presidió el Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.

En el Vaticano, el cardenal Lehmann fue miembro de la Comisión Teológica Internacional y miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

También estuvo muy involucrado en el diálogo ecuménico como miembro, consejero científico y presidente del Círculo Ecuménico de Teólogos Evangélicos y Católicos (Jaeger-Stählin-Kreis); miembro del círculo para el diálogo entre la Conferencia Episcopal Alemana y el Consejo de la Iglesia Evangélica de Alemania; Miembro y Presidente del Diálogo Evangélico-Luterano / Católico Latino entre la Federación Luterana Mundial y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.


En un telegrama enviado al actual arzobispo de Maguncia, el Papa Francisco habla del “dolor” que sintió tras conocer el fallecimiento del purpurado alemán. “En su larga actividad como teólogo y obispo, así como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, ayudó a dar forma a la vida de la Iglesia y de la sociedad. Siempre tuvo un corazón abierto a las preguntas y los desafíos de los tiempos y a ofrecer respuestas y orientaciones a partir del mensaje de Cristo”, afirma el mensaje pontificio

"Estoy muy triste por la muerte del cardenal Lehmann", asegura por su parte la canciller alemana Angela Merkel en un comunicado. "Recuerdo con profundo agradecimiento nuestras buenas conversaciones y encuentros durante muchos años. Me entusiasmó con su fuerza intelectual y teológica y siempre fue también una persona llena de una gran alegría por vivir", agregó.