El periodista Álex Navajas ha sido entrevistado por Javier Navascués, acerca de su visión de la fe y el periodismo en el blog Caballero del Pilar, alojado en el portal Infocatólica. Lo recogemos por su interés.

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Contertulio habitual en diferentes medios, Álex Navajas ha trabajado once años en La Razón y dirige su propio Gabinete de Comunicación e imparte también cursos y seminarios de formación. Es un honor y un placer poder repasar con él su dilatada carrera profesional y sus riquísimas vivencias que, como todo en su vida, son un gran don de Dios. Su voz da paz y sus palabras escritas también.

- A sus 44 años tiene ya una trayectoria para estar orgulloso, ¿qué balance hace de ella?

- 44 años ya. Esto pasa rápido. Considero que he llevado una vida interesante, en ocasiones de muchas luchas contra mis propios fantasmas, temores, complejos y miedos, pero rodeado de gente extraordinaria, de la que he aprendido mucho y me he podido apoyar. Mi vida solo tiene explicación como un don de Dios, que me ha creado por puro amor y esa es la correa de distribución de mi vida. Antes era muy escrupuloso y albergaba mucha culpabilidad. Ahora me he dado cuenta de lo cierto que es eso que decía San Agustín de ama y haz lo que quieras.

» El amor es la verdadera libertad y en estos 44 años ha habido también grandes errores, de los que me arrepiento y de los que de algún modo he sabido aceptar para seguir adelante, tratando de hacer bien el bien.

- ¿Cuáles son sus principales cualidades como comunicador? (y no vale responder que las diga otro)

- Creo que el deseo incansable de buscar la verdad y como decía Santa Teresa de Jesús, la humildad es la verdad. Y cuando uno busca la verdad y trata de ser dócil a ella, entonces comunica aquello que ha experimentado y por supuesto rectifica en el momento que se da cuenta de que lo que había dicho no era correcto. Luego hay técnicas. Es distinto comunicar en prensa escrita que en prensa audiovisual por ejemplo. Al principio mis modelos eran José Luis Martín Descalzo, Azorín, Pérez Reverte, Alfonso Ussía.

» Este último me dio en una ocasión en la que coincidí con él una recomendación, que es empezar siempre un artículo con una frase contundente y de algún modo terminar recogiendo esa frase contundente al acabar. En radio y televisión vas aprendiendo. Al principio me decían que vocalizaba mal, que hablaba muy rápido y además de vocalizar bien tienes que ir aprendiendo esas técnicas de oratoria. Es muy importante disfrutar de lo que haces y se nota cuando estás disfrutando de lo que cuentas. Si a ti te interesa es muy probable que al que te escuche también le interese porque lo comunicas con pasión, con veracidad, con ilusión, con ganas.

- ¿Cómo nace su vocación por el periodismo?

- Supongo que siempre he sido curioso. Recuerdo que desde los 12 años todos los días desayunaba leyendo el ABC que llegaba a casa de mis padres, en papel por supuesto. Y luego descubrí la oratoria. Yo era un chico tímido, de pocos y buenos amigos, no era seguramente el más popular de la clase, ni es más juerguista, ni el más líder. Pero cuando salía a hablar en público, eso que a otros les aterrorizaba, a mí me gustaba. Y ahí fue descubriendo que me gustaba comunicar, que se supieran cosas que merecieran la pena. Creo que el periodismo es eso: comunicar cosas que valen la pena, que construyen, que informan, que dan criterios, que hacen pensar etc. Uno de los periodistas que más me influyó fue Felipe Navarro “Yale".

» El periodismo cuando se convierte en un arma al servicio de una ideología pierde completamente su esencia y se convierte en un arma de destrucción masiva.

- ¿Por qué se especializó en periodismo religioso?

- Precisamente porque quería comunicar noticias con un sentido, con un valor, con una trascendencia. Tuve la inmensa fortuna de conocer a quien después se convirtió en un gran amigo que fue Álex Rosal. 

» Él me introdujo con 21 años en el diario La Razón y él estaba metido en la sección de religión. Luego me ofrecieron en alguna ocasión pasar a algunas secciones de más prestigio, entre comillas, como nacional, social u otras. Pero yo me encontraba muy a gusto en la sección religiosa porque hacíamos una información bastante alejada de lo convencional. No era algo ñoño, clericaloide, con olor a incienso y buenista sino que buscaba iniciativas dentro de la Iglesia, cosas absolutamente novedosas, testimonios rompedores, temas que hacían pensar realmente. En fin, a mí siempre el mundo ñoño me ha repelido. Sin embargo con Álex Rosal y con todo el equipo que trabajábamos en La Razón en religión hicimos algo distinto, novedoso y fresco.

- ¿En qué medida concibe su trabajo como apostolado?

- Leí una frase que forma parte del acerbo que anima mi vida. Era de un maestro espiritual que decía que en su juventud trataba de hacer muchas cosas por Dios y ahora en su vejez se daba cuenta de que lo importante era que Dios hiciera muchas cosas a través de él. Yo en mi juventud he sido muy activista, incluso muy pelagiano y quería conseguir la gracia por mis méritos y por mis buenas obras.

» Después el Señor me ha ido haciendo ver que eso no tiene ningún valor y el que actúa es Él. Ahora me encuentro más tranquilo a la hora del apostolado, sencillamente trato de vivir de cara a Dios, a pesar de que el permita muchas imperfecciones y muchas debilidades en mi vida. Y dejó que Él actúe. Creo que ese es el mejor apostolado.

- ¿Su participación en numerosos debates en CNN + fue algo importante en su carrera?

- Sí. De pronto me empezaron a llamar para debates televisivos en CNN +, que en aquel momento dirigía el triste y recientemente fallecido José María Calleja. En esos debates estábamos en las antípodas ideológicamente, pero había unos coloquios interesantes. Además del debate religioso que me apasiona, me gusta ir a las causas profundas de las cosas. Incluso en debates sobre temas de actualidad y de política, a los que sigo asistiendo.

» Me gusta no quedarme solo en la superficie, en el hecho concreto, sino en ver la motivación, en saber ver la corriente ideológica que hay detrás. Seguramente no sea importante que tal político diga esto o aquello, sino que es lo que ha querido decir realmente y que es lo que le mueve a hacerlo. Y ahí es donde esta la ideología y el combate apasionante de las ideas, tan denostado hoy en día. Vivimos en una sociedad tan tremendamente dogmática, donde es raro el debate de las ideas.

» Estamos simplemente en el debate de los hechos donde los periodistas se limitan a defender un partido político sea el que sea, pero no a profundizar en las ideas. Para mí los debates en la televisión fueron una experiencia muy gratificante para seguir en esa sintonía de la búsqueda de la verdad, de la que hablaba antes.

- ¿Qué supuso en su trayectoria llegar a un medio como La Razón?

- Llegar a este medio fue un gran espaldarazo para un chico de 21 años, como tenía yo en ese momento, gracias a la confianza de Álex Rosal. Tuve unos excelentes maestros, algunos de los mejores periodistas de prensa escrita que había en ese momento como Alfredo Semprún o Agustín De Grado. Era muy importante para mí poder escribir en un periódico de ámbito nacional. Nosotros fuimos de la última generación de periodistas que trabajamos en prensa escrita antes de que llegara internet. Y entonces las tiradas de los periódicos eran amplísimas. En esos años tuve el privilegio de recibir el premio Martín Descalzo de periodismo en el año 2002, con 27 años de edad y fue como digo, un tremendo espaldarazo.

- Luego vendría el salto a la televisión, ¿le costó mucho adaptarse?

- La verdad es que no me costó adaptarme porque, como dije antes, desde el colegio, a pesar de mi timidez, siempre me había gustado hablar en público y entonces en televisión me sentí bastante cómodo. Además tuve grandes maestros como Javier Algarra, Gonzalo Bans…y otros compañeros. Me adapté bastante rápido y es un medio en el que disfruto.

- ¿Cómo compagina participar tanto en El Toro TV como en 13 TV, el Distrito TV etc.?

- Voy a donde me invitan, siempre que el debate sea serio y no un mero espectáculo, que parece que es en lo que se han convertido hoy muchos debates. Cuando el programa tiene ciertas garantías de seriedad, de poder hablar, argumentar y escuchar, no solo atacar al otro o ridiculizar al otro, voy. El otro tipo de debates no me interesa nada porque no hay una búsqueda de la verdad sino solo ver quien resulta más gracioso y eso a mí personalmente no me interesa.

- También fue importante su paso por Radio María como Director gerente.

- Lo de Radio María fue una gran oportunidad. No olvidemos que es probablemente la segunda emisora de radio de España en cobertura, superada tan solo por Radio Nacional de España. Hay muchísimas zonas de España, lugares recónditos, donde solo llega la señal de RNE y de Radio María. Es una radio que se mantiene exclusivamente con donativos. No existe un departamento de marketing o publicidad. No se emite un minuto de publicidad pagada.

Álex Navajas en Radio María en una entrevista con Tamara Falcó

» La fórmula de Radio María es para estudiarla. ¿Cómo es posible que una emisora con tanta cobertura y millones de oyentes se mantenga solo con donativos e incluso crezca. No hay donativos grandes sino varias decenas de miles de pequeños donativos. Todo esto en poco más de 20 años. Es una radio que hace una labor social y evangelizadora extraordinaria. Al año llegaban cartas a la emisora de gente que se había convertido gracias a la radio, que era el único antídoto contra la soledad para muchas personas. Incluso muchas personas no se suicidaron gracias a la radio. La labor de Radio María en España, y en los cerca de 80 países en los que está, es extraordinaria.

- Y ahora su colaboración en un medio muy Actuall

- En Actuall me pidieron ya hace 3 años que colaborara con ellos y yo siempre voy allí donde se pueda tratar de hacer un bien, de aportar algo de claridad, de colaborar en esa búsqueda de la Verdad y de dar sentido a todo lo que nos toca vivir, voy y trato de arrimar el hombro.

- Igualmente ser director de la Hospedería de la Santa Cruz del Valle de los Caídos fue algo importante, háblenos del encanto del lugar como centro de espiritualidad y reposo…

- La etapa de director de la Hospedería de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ha sido tremendamente interesante. No tenía absolutamente que ver con lo que había hecho hasta ese momento. Tenía que dirigir una gran hospedería de 120 habitaciones, 240 camas, que estaba en una situación financiera muy difícil, pero que yo veía que tenía grandes posibilidades. El edificio es de una belleza extraordinaria, construido en piedra, madera y pizarra. Posee una magnífica biblioteca con 25.000 volúmenes que llevaba 35 años cerrada. No se enseñaba a nadie y nosotros la abrimos por primera vez al turismo.

 

Biblioteca de la hospedería del Valle de los Caídos

» Y todo ello, en un entorno bellísimo como es el parque natural de la Sierra de Guadarrama. Han sido tres años y medio muy interesantes de sacar adelante un negocio, de hacerlo rentable, de hacerlo cada vez más conocido. Como anécdota cuando llegué en el año 2016 en toda la hospedería no había internet. Era un lugar muy anticuado y poco a poco, por medio de las redes sociales, del boca a oreja cada vez ha ido viniendo más gente disfrutando del entorno. Viene gente de todo tipo al estar en distintos portales de agencias de viajes.

» Todos coincidían en que en este lugar se sentía mucha paz. Todo ello en una hospedería que esta a los pies de la cruz más grande del mundo, de 150 metros de altura, es decir 5 veces el Cristo del Corcovado de Río de Janeiro, que mide 30 metros y 60 metros más alto que la estatua de la libertad de Nueva York. Para que nos hagamos una idea del tamaño de los cuatro evangelistas que están en la base de la cruz (donde no se puede subir hace más de 10 años) un ser humano de tamaño normal, le llega a los evangelistas al tobillo.

» Lamentablemente en nuestra querida España tenemos una izquierda terriblemente sectaria que pretende deformar el sentido reconciliador que tiene el Valle de los Caídos, donde hay caídos de los dos bandos de la Guerra Civil y cada día se reza por todos ellos. Lo que debería ser un monumento de fama mundial y en cualquier otro país como Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña le sabrían sacar un partido extraordinario, aquí en España, por el sectarismo de gran parte de la clase política, se trata de mantener oculto. Fueron tres años y medio apasionantes para volver a sacar a flote a la hospedería de la Santa Cruz.