El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acaba de tomar una decisión sorprendente y hasta cierto punto irresponsable: cerrar la embajada estadounidense en el Vaticano. Es "un insulto a los católicos", afirma el ex embajador para la Santa Sede James Nicholson.

El argumento que daba a la prensa local este lunes, 25 de noviembre, el Departamento de Estado norteamericano para tomar esa decisión era de razones económicas, buscando ahorrar 1,4 millones de dólares al año.

Así, las oficinas de la embajada cerrada se trasladarán ahora a un anexo en la embajada en Italia, según informan ACI Prensa y The Washington Times.

Sin embargo, a nadie se le escapa la animadversión que en Obama despiertan las declaraciones del Papa Francisco, con un discurso contrario al capitalismo feroz, a Wall Street y a la política imperialista de los Estados Unidos; así como la oposición de la Iglesia al aborto y al matrimonio homosexual, dos de los estandartes del presidente estadounidense.

Al hecho de que Obama es un presidente absolutamente alejado del catolicismo, hay que añadir que no ha brillado precisamente por tener una formación personal cercana a la cultura europea. Solo así se puede entender que no valore debidamente la importancia de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede.


Como muy bien expresa James Nicholson, que fue embajador ante la Santa Sede entre 2001 y 2005, "es una manifestación más de la antipatía de esta administración, tanto hacia los católicos como hacia el Vaticano".

En declaraciones al sitio web Catholic Vote, ex embajador advierte de que la embajada en el Vaticano "es un puesto clave para la intermediación en tantas soberanías, pero particularmente en Oriente Medio".



"Este es cualquier cosa menos un buen momento para disminuir la talla de este puesto. Disminuir esa talla es disminuir su influencia", añade, además de recordar que "el Departamento de Estado ha querido por mucho tiempo hacer esto. Surgió cuando yo era embajador [...] Pero ahora parecen determinados a hacerlo".

"Los Estados Unidos están mostrando una falta de aprecio por la relevancia de su socio diplomático en el Vaticano", subraya.


Se trata de una "rebaja masiva de las relaciones Vaticano-Estados Unidos", critica también el ex embajador en el National Catholic Reporter. "Está resultando que esta embajada es un hijastro de la embajada de Italia. La Santa Sede es un punto crucial de los asuntos internacionales y un importante puesto de escucha para los Estados Unidos".

"Es un insulto a los católicos estadounidenses y al Vaticano", insiste. De la misma opinión parece ser también otro de los antiguos embajadores estadounidenses ante la Santa Sede, Raymond Flynn, quien asegura que el anuncio de la Administración Obama refleja una hostilidad hacia la Iglesia Católica.

"No se trata sólo de que seamos antagonistas de las bombas que matan a católicos en las iglesias de Oriente Medio, sino también de aquellos que restringen nuestras libertades religiosas y quieren cerrar nuestra embajada ante la Santa Sede", dijo en el National Catholic Reporter.

Por su parte, Catholic Vote, una publicación para la comunidad de la Iglesia, ha calificado la medida como "una bofetada en la cara inconfundible" para los católicos que comunica claramente que los Estados Unidos se preocupan poco por la diplomacia.


Por otra parte, cabe recordar que dos grandes críticos con la Iglesia, las organizaciones abortistas y el homosexualismo político, han sido a su vez donadores en las campañas electorales de Obama.

Sin ir más lejos, Catholic Vote recuerda que "en el escenario internacional, el Vaticano es un feroz promotor de la libertad religiosa, la dignidad de toda vida humana y la familia tradicional. Y la Santa Sede se ha opuesto vigorosamente al imperialismo pro abortista impulsado por Planned Parenthood y otros durante décadas".

Al mismo tiempo, Planned Parenthood, la organización abortista más grande del mundo, apoyó con 15 millones de dólares la campaña para la reelección de Obama, y asumió el crédito por su victoria en noviembre de 2012.

Y, como ejemplo del apoyo que Obama da al homosexualismo político, hay que recordar que recientemente nombró a James Costos, un ejecutivo de la cadena de televisión HBO y reconocido activista del homosexualismo político, como su nuevo embajador en España.

Costos también fue uno de los grandes donantes de la campaña de reelección de Obama en 2012, para la que organizó lujosos actos de recaudación de fondos junto a su pareja, el famoso diseñador de interiores Michael Smith.

James Costos y su pareja llegaron a donar más de 67.000 dólares a las campañas de Obama y de otros legisladores demócratas en 2012. Precisamente, gracias a la estrecha relación del presidente con Smith, este fue el encargado en 2010 de remodelar el Despacho Oval y parte del interior de la Casa Blanca.



Esta “pareja de poder”, como es conocida en muchos medios, recaudaron entre los dos más de 3,5 millones de dólares para la campaña de Obama entre 2011 y 2012.

Según informó en su día The Washington Post y The Hollywood Reporter’s, la decisión de Obama de nombrar a James Costos como embajador en España fue la compensación por los favores que este, su pareja y la comunidad gay le hicieron durante su campaña electoral.

En ese sentido, E-Cristians pidió al Gobierno “que niegue el ‘placet’ al nuevo embajador de EE.UU. en España” por ser activista del homosexualismo político. La presencia de James Costos y su pareja es “un hecho inaceptable desde el punto de vista de la neutralidad formal que debe poseer toda representación diplomática”, afirmaba en junio de este año la asociación.

Todo ello lleva a plantearse la siguiente pregunta: la decisión de Obama de cerrar la embajada estadounidense ante el Vaticano, ¿se trata de una respuesta del presidente a la presión del lobby del aborto y del homosexualismo político?