Javier Barraca Mairal, escritor y doctor en Filosofía y doctor en Derecho, ha ganado la edición del V certamen de novela de la editorial Didaskalos con su obra Persona. Didaskalos es una editorial que impulsan los Discípulos de los Corazones de Jesús y María. La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar el domingo 5 de junio en el salón de actos del colegio Stella Maris La Gavia.

- ¿Qué supone haber ganado este premio de novela?

- En primer lugar: gratitud. Para mí, escribir forma parte de mi vocación, de mi propio ser y de mi vida entera, como ya expresé, en presencia del director de la editorial, Carlos Granados, y de los asistentes, en la entrega del premio. Es para mí un aliento en este camino tan difícil y a la vez tan bonito.

- ¿Cómo ayuda la literatura a mejorar la sociedad?

- La creatividad, ya sea artística o de otro tipo, supone un don y una vocación preciosos, que deben hacerse fructificar. Esto, no solo a nivel personal sino en nuestra dimensión relacional, de encuentro con los otros. En particular, yo estimo que la creación literaria nos abre una puerta desde la sensibilidad estética y hacia el interior mismo de la persona. En ese fondo palpita siempre el misterio, misterio paradójicamente inefable, intraducible a las meras palabras.

- Hablemos de la novela premiada...

- La obra lleva por título “Persona. Del yo al Tú”. Son las peripecias de un entusiasta de los ideales racionalistas, mundanos y relativistas. Vemos una opaca e influyente organización internacional, reservada y elitista, un espejo de nuestra sociedad escéptica. Este sujeto, en su ingenuidad ilustrada, que nos representa un tanto a todos, a través de sus pendulares vivencias en el seno de la institución, se confronta con el intrigante espíritu que anima a esta corporación, a sus conspicuos jefes y al mundo que lo circunda. Se debate entre distanciarse, o no, de ese estilo descarnadamente utilitarista y tomar una senda distinta.

-¿Hay, pues, una evolución en el protagonista y los personajes?

- El protagonista experimentará una transformación profunda que recoge el subtítulo: "Del yo al Tú". Hay también una historia de amor, una encrucijada. Muchos reconocerán en esta historia, inspirada en hechos reales y en mi biografía, un trasunto de sus propias experiencias. Tal vez, hasta les ayude a interpretarlas y descifrarlas mejor.

- ¿Qué papel tiene lo espiritual en esta historia?

- En el personaje principal se entretejen el deseo, la amistad sincera, la belleza, el amor al Arte y el ansia de poder, junto a la dedicación a la filosofía y la vocación personal. Anhela el éxito material, y eso se contrapone con una llamada de lo transcendente. Su maduración interior da claves sobre nuestra atmósfera, manipuladora y materialista.

- ¿Cómo conectan espiritualidad y literatura?

- El Arte y la belleza en general presentan un aspecto sensible. Santo Tomás afirmó que las cosas bellas son “las que vistas placen”. Pero ese agrado y sugestión de lo estético sucede gracias a nuestra racionalidad, que está ligada a lo espiritual y al conocimiento en su alcance más hondo. En la literatura, se expresa la raíz misma de la identidad, propia y ajena. Por eso, sin el proceso de maduración y evolución espiritual no puede comprenderse la historia del Arte y de los libros, ni la trayectoria de autores como Fray Luis de León, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz o Calderón.

» Pero, implícitamente, la cuestión espiritual, de una u otra forma, late entre las líneas de cualquiera que escriba con autenticidad, adopte o no una forma explícitamente religiosa, ya que deriva de nuestra misma condición humana. Recordemos, en el ámbito novelístico, a Dostoievsky y a Bernanos, y más modernamente a Tolkien y Lewis, o en España a Unamuno y a mi añorado amigo Pedro Antonio Urbina, por citar solo algunos ejemplos.

- ¿Qué peculiaridades tiene este concurso de novela?

- Su compromiso con la cultura cristiana resulta evidente. En la web de la misma explican su razón de ser: “La editorial DIDASKALOS ("Maestro") nace con el propósito de iluminar el camino de la vida humana”. Asimismo, la base nº3 del certamen decía: <novelas o relatos que realcen la grandeza y la novedad que se despierta en la vida del hombre cuando aparece en ella Dios; de acuerdo con el tema general propuesto para este año: “La esperanza, ancla y estrella”>>.

» Escasean concursos que promuevan este registro de lo espiritual y de lo cristiano. Parece que muchos de los que están al frente de la cultura y de la literatura contemporáneas esquivan la dimensión transcendente de todo ser humano.

- ¿Puede la fe crecer más como una semilla vivificante para la literatura actual?

- La fe es y será fuente de fecundidad literaria, como ha sido siempre manantial de cultura a lo largo de los siglos; no me cabe duda. Pensemos en los salmos, en san Agustín, en Dante, en Milton, en Chesterton. Pero su fertilidad, a la par, adquirirá nuevos matices y aspectos originales, abrirá cauces inesperados, formas novedosas de expresión, que deberemos acoger y apoyar.

» San Juan Pablo II, literato él mismo y apasionado de la literatura, fue muy consciente de esto y hasta se debatió internamente ante la posibilidad de seguir la senda de la poesía y del teatro, que nunca abandonó del todo. Ahora bien, aunque en sus “Cartas a un joven poeta”, Rilke sostenía que la prueba final de la sinceridad de una vocación literaria radica en seguir adelante en medio de las contrariedades, sin el auxilio necesario, nos arriesgamos a que todo esto se malogre.

- ¿Qué más decir sobre este tema, de espiritualidad y literatura hoy?

- La literatura es uno de los núcleos decisivos de la batalla cultural actual, como lo es también lo audio-visual, a lo que ha servido de inspiración sin fatiga. Necesitamos escritores que no se avergüencen de sus concepciones espirituales más hondas. La literatura tiene que volver a reencontrarse con las fértiles raíces y los ricos valores de la cultura cristiana.

» La Iglesia no puede abandonar el ámbito literario, en los que su mecenazgo y apoyo han resultado históricamente fundamentales. Me gustaría que creyentes y no creyentes impulsásemos nuestra creatividad literaria desde un hondo humanismo y que alentáramos este ámbito de desarrollo sin prejuicios, celebrando todo lo verdadero, bello y bueno con valentía. La semilla vivificante del Evangelio está llamada a crecer, también, entre los escritores de nuestro tiempo. Muchas personas han tenido un encuentro personal con el Señor gracias precisamente a las páginas de obras literarias.