En el mismo sitio y a la misma hora, la misma escena del martirio, pero esta vez sin sangre, solo en representación teatral. Así se ha recordado este domingo 21 de enero la ejecución de San Fructuoso, San Augurio y San Eulogio que tuvo lugar en el año 259 en el anfiteatro de la antigua Tarraco (la actual Tarragona), una ejecución pública de tres cristianos bien conocidos, quemados vivos ante todos para amedrentar al resto de los fieles y escarmentar a toda la población.

El juicio y la ejecución del obispo Fructuoso y de sus diáconos Augurio y Eulogio está bien documentada históricamente. Ya en ese siglo III circularon textos entre las comunidades cristianas de todo el Mediterráneo explicando los pormenores de la detención, el juicio y la ejecución en tiempos de los emperadores Valeriano y Galieno, con frases enteras extraídas, al parecer, de las actas funcionariales del juicio. 




La "Passio Fructuosi" que nos ha llegado y se usa aún hoy parece ser directamente de esos días, con algunos retoques de principios del siglo IV. Es el documento escrito sobre mártires más antiguo de Hispania y lo conocieron y citaron San Agustín y el poeta Aurelio Prudencio.  

Este domingo, como en el año 259, el público -unas 600 personas- volvió a sentarse en el mismo lugar, las gradas del anfiteatro, junto al mar, para contemplar el espectáculo de la ejecución pública, de los 3 hombres de fe frente al poder avasallador de un Estado que no quiere ser limitado por Dios ni por la verdad.



El escenario "es un lugar santo, sagrado", admiten los actores: es el mismo lugar de la ejecución. Acabadas las persecuciones, allí hubo durante siglos una iglesia en la que los cristianos tarraconenses recordaron siempre a sus mártires.

El espectáculo del domingo implicó a unos 300 actores y colaboradores de la Asociación Cultural Sant Fructuós (www.acsantfructuos.cat). Combina la recreación histórica, belleza coreográfica y música en directo, interpretada por la Schola Cantorum de los Amigos de la Catedral de Tarragona. La representación contó con la presencia del arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, el director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Enric Vendrell y la Consellera de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Tarragona, Begoña Floría. 




Por la tarde, en la catedral se celebró la misa por la solemnidad de estos mártires, presidida por el arzobispo, con el coro y orquesta de los Amics de la Catedral. Se trasladó en procesión la arqueta con las reliquias de los mártires desde la capilla de San Fructuoso al presbiterio. Al final de la misa las reliquias fueron veneradas por los fieles congregados.

El arzobispo Pujol recordó que "la persecución contra los cristianos no es una cosa de ayer, sino algo bien actual. [...] Ha habido más mártires cristianos en el siglo XX que en el conjunto de los 19 siglos anteriores", explicó. Recordó además una frase de su predecesor mártir hace más de 1700 años: "Hay que tener presente a la Iglesia Católica, extendida de Oriente a Occidente". "No son unas palabras bonitas para quedar bien, sino el verdadero testamento de un hombre que está a punto de dar su vida por la fe en Cristo. Son unas palabras que hay que meditar en este tiempo de crisis e increencia, en que todos los valores se cuestionan y en que el pesimismo ocupa un espacio en nuestros corazones". 

Vea aquí en YouTube la interpretación dramatizada de la Pasión de San Fructuoso en latín con subtítulos en españo: las palabras se tomaron casi con seguridad de las actas del juicio del año 259 

Noticia en Tac12TV (en catalán) sobre la interpretación a la luz del día de la Pasión en el anfiteatro




Las "Actas del Martirio", el texto del siglo III traducido al español, leído, con imágenes de la escenificación actual